jueves, 8 de abril de 2010

- EL GOFIO CANARIO

Si hay un producto que destaque en la gastronomía canaria es el gofio, que se ha convertido con el paso del tiempo en una seña de identidad. Ha sido un alimento básico que se ha mantenido a través de los siglos, debido a las cualidades alimenticias que posee (vitaminas, proteínas, fibra y minerales). El gofio es la harina que se obtiene del grano molido. Su color es más oscuro que la harina, ya que los cereales se tuestan primero antes de ser molidos. Para el tueste del grano se empleaban recipientes de barro y luego se molían a mano con molinos de piedra... El gofio más tradicional es el de trigo y el de millo (maíz), aunque poco a poco se han ido incorporando otros cereales para hacer gofio, tales como el centeno, la cebada, garbanzos o chochos (altramuces). En Canarias el gofio ha estado presente en todas las épocas hasta la actualidad, al tratarse de un alimento natural y debido a las propiedades energéticas que posee. Es un alimento con un alto valor nutritivo, muy rico en minerales (hierro, zinc y magnesio). Asimismo, es un producto rico en fibra y debido a su escaso contenido graso, bajo en calorías (365,6 calorías por cada 100 gramos de gofio de trigo). Una característica importante del gofio es que se trata de un producto apto para la alimentación de personas que padezcan la enfermedad celíaca, ya que al tostar el cereal, las proteínas que contienen aminoácidos glutamina, potencialmente formadores de gluten después de ser ingeridos, se deshidratan y posteriormente se desnaturalizan. A nivel histórico, el gofio fue sobre todo un alimento básico en épocas en las que escaseaban los productos básicos y su inclusión en la dieta acompañaba a la carne, el pescado, la leche o las verduras. Durante la guerra civil el gofio fue el sustento básico para la alimentación de la población canaria y en los barcos de emigrantes clandestinos que salían de Canarias hacia América, el alimento indispensable fue siempre el gofio, puesto que se podía conservar durante mucho tiempo siempre que estuviera al abrigo de la humedad. Fueron estas personas, emigrantes canarios, las que introdujeron el gofio en países como Cuba, Puerto Rico o Venezuela, donde también se consume. Para moler o molturar los cereales se ha usado diversos tipos de utensilios, variando según épocas, zonas geográficas y culturas. Antiguamente se hacía manualmente, con la ayuda de unas piedras destinadas a esta labor: la piedra molinera (ruedas de molino movidas a mano). Posteriormente se incorporaron los molinos, una máquina cuyo elemento central consiste en dos piedras circulares –las muelas- que actúan por fricción de la superior –volandera- sobre la inferior –solera-. La fuerza motriz empleada en los molinos le da el nombre a cada uno de ellos: eólicos, hidráulicos, eléctricos… Actualmente son molinos eléctricos los que se encargan de su producción, aunque en algunas zonas aún se conservan molinos de agua antiguos. La forma de consumir el gofio ha variado desde la antigüedad. En la época anterior a la conquista, los antiguos pobladores de Canarias consumían este alimento amasándolo con agua y sal en su forma más básica o utilizando leche, miel y frutos secos. Se solía utilizar un zurrón para amasar y transportar el gofio preparado. Actualmente se consume de igual manera, aunque también ha intervenido la cocina moderna para preparar diversos postres como helados o mousses de gofio. La forma más común de tomar el gofio es en la leche, aunque también es bastante común utilizarlo amasado como acompañamiento de las comidas (formando pellas o pelotas y cumpliendo la función del pan) o escaldado (se aprovecha el caldo del potaje para escaldar el gofio y consumirlo con carne o sardinas antes o después del potaje)... Una de mis grandes debilidades es el mousse de gofio: 500 gr. de nata; 4 cuchadas de gofio; ½ lata de leche condensada; ½ copita de licor (amaretto); almendras tostadas y miel de palma para adornar el mousse. Se vierte en un bol la leche condensada, se añade el gofio y se mezcla bien. Se va añadiendo el licor y se integra formando una crema. Se monta la nata y se añade poco a poco a la mezcla anterior. Se sirve en copas y se adorna con almendras picadas y miel de palma. Por si alguien tiene interés en conocer algunas otras recetas en las que se emplea el gofio pueden consultar esta página.
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jueves, 1 de abril de 2010

- DESPEDIDA AL AMANECER

Ya estaba abierta sobre la cama la maleta y la luz opaca azuleaba las rendijas de los tejados mal dibujando los perfiles entre las nubes que tiritaban. Sabía que era la última noche y se acercó con cautela a la ventana, apoyando un lado de la cara contra los cristales, hasta sentir la humedad con la que las lágrimas trataban de abrirse camino entre la piel. Pensó en lo efímera que es a veces la felicidad y volvió a mirarlo todo por última vez. Afuera se alineaban en perspectiva los sauces, dejándose danzar por el aire de una tarde lluviosa de abril. Le dolían tanto las despedidas que eran como una amenaza permanente a sus espaldas, con aires de desastre total para los sentimientos, como esos sueños en los que te despiertas sobresaltado mientras caes por un precipicio inalcanzable. Por eso callaba, mientras la noche empezaba a estrellarse en silencio buscando lo imposible.
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Era a esa hora
cuando los gallos marcan la aurora
cuando las lágrimas resbalan sin llanto
cuando llega el momento de irse
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Era a esa hora
en ese amanecer despierto apurando la vida
cuando el adios nos sorprende con desgana
cuando cada palabra suena a despedida
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Era a esa hora
en que la vida parece extinguirse
cuando se inunda el puerto del alma
en el momento de decir te quiero
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A esa hora era
cuando tus labios se hacen de acero
cuando se vencen tus abrazos huecos
cuando tengo que dejarte
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Y otra vez a volar el camino
con las alas del querer cortadas
embriagado de tu ausencia
hasta que llegue la hora

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lunes, 29 de marzo de 2010

- AMORES DE CENIZA

No quería que sucediera con ella, que era tan trasparente como la mirada que derramaba. No quería que aquella noche cambiara la línea continua de su vida, porque ya le había resultado penoso tener que andar delante o detrás sin saber cómo. Ahora sólo caminaba a su lado, compartiendo los espacios donde sólo habitaba su sensibilidad y no tenía intención de pisar el freno de la locura que le acompañaba cuando las cosas iban bien. Pero tenía reparo hasta de pensar qué pasaría con el aire que exhalaba después de cada gemido de placer. No quería evitar el deseo, pero tampoco firmar una condena por sentirlo, ni mucho menos tener que mirar atrás sintiendo que le perseguía su conciencia. No quería tener que dibujar su cuerpo con las manos cuando ya no pudiera tenerla, ni que la nada fuera el paraíso ficticio de sus ojos, ni tener que repasar todos los verbos que hablan de ausencia y de soledad. No quería tener en el equipaje de su vida una cremallera rota por la que ir dejando escapar esas palabras que no se dicen en los momentos oportunos y que luego se van arrastrando como una pesada carga, buscando el momento de deshacerse de ellas. Quería que la noche no tuviera puerta, que pasara de largo sin decir ni siquiera hasta luego, para no tener que llenar luego los espacios que se quedan al vacío, cuando el alma se relaja y se despierta desnuda y fría. Prefería verla pasar de largo desde la ventana, antes que tener que cruzar la vida buscando un no se qué o tener que escuchar lo siento. No soportaba la idea de llegar a cualquier lugar y ponerse a buscar su huella, sin dejar de pensar en un encuentro que jamás volvería a producirse. Prefería los amores que a veces inesperadamente se convierten sólo en cenizas.
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sábado, 27 de marzo de 2010

- LA NOCHE Y EL SILENCIO

Y esta noche la luna volverá a proyectar la misma luz de primavera sobre las sombras en ese infinito preso, sobre ese banco por el que corrieron las risas, porque las palabras no pueden olvidarse y los sentimientos son como el fuego que necesitan del aire para alimentarse. Ahora casi siempre se despierta por las noches, porque normalmente tiene el mismo sueño y ahí se queda, esperando al destino ... Tal vez algún día ya no se haga más preguntas e incluso, puede que no vuelva a quererle tanto
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¿Cómo caminar por un mundo ciego después de vivir contigo la eternidad que ahora muere?
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¿Dónde buscar el mapa que me revele el rumbo que olvidé aquel día anudado a ti?
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¿Cómo apagar el eco de tu voz que como un susurro suena en mi memoria cada instante?
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¿Cómo cambiar el sentido para que las hojas de tu margarita no me den otra vez la espalda?
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¿Dónde encontrar de nuevo aquellos brazos ardientes que me acunen entre sus llamas?
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¿Que hacer con los destellos de tus rizos torneados que el sol se llevó aquel atardecer?
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¿Dónde esconder la tristeza que como una sombra se extiende borrando el camino de tus ojos?
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¿Qué hacer con los sueños rotos fragmentados de espuma que el mar destruyó aquel amanecer?
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¿Donde se libran las miradas vacías que ahora me privan de tus caricias vivas?
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¿Cómo vivir en esta prisión metálica después de sentir contigo el tiempo más hermoso?
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martes, 23 de marzo de 2010

- BENTOR, ULTIMO MENCEY GUANCHE

Este fin de semana hicimos una ruta por pueblos del norte de Tenerife. Después de dejar el municipio de la Guancha, famosa sobre todo por su feria de artesanía y de camino hacia los Realejos por la carretera vieja, nos tropezamos con un pedazo de la historia de Canarias: la estatua en honor al mencey Bentor en Tigaiga. La vista es espectacular desde el mirador del Lance donde está la estatua, pues la gran altitud en la que está situado hace que se domine un paisaje impresionante, desde el monte hasta la costa. Bentor, mencey de Taoro e hijo de Bencomo, fue el último mencey o rey nativo que se enfrentó por las armas a la conquista de Tenerife por parte de Alonso Fernández de Lugo, el Adelantado de los Reyes Católicos en las islas. Debió nacer sobre el 1463 y murió tras la Segunda Batalla de Acentejo, en diciembre de 1494, suicidándose siguiendo el ritual guanche, despeñándose por la ladera de Tigaiga. Con su muerte, se dio por finalizada la Conquista de las Islas Canarias. Durante la Batalla de Aguere, el líder del bando de guerras y mencey de Taoro, Bemcomo, resultó muerto, y el pueblo de Taoro nombró a su hijo, Bentor, como nuevo mencey y líder. Este se negó a rendirse ante las tropas enviadas por los Reyes Católicos, pese la gran cantidad de muertos del ejército guanche, como explica la declaración de los testigos aportada por Margarita Guanarteme (1526), que indica como en dicha acción “mataron al Rey Grande que se llamaba el Rey Venitomo de Taoro, y don Alonso de Lugo envió a Fernando Guanarteme para que se viera con el rey Bentor, hijo de Venitomo, para requerirle se diese volviendo con la respuesta que el nuevo rey no se quería dar...” El tagoror eligió a Bentor como nuevo mencey, y éste se preparó a resistir. Un mes más tarde, Fernández de Lugo penetró desde el norte de la isla en dirección a Taoro, donde Bentor, al mando de unos 6.000 guerreros guanches le esperaba en un barranco del actual municipio de La Victoria de Acentejo, muy cerca del lugar en donde se había producido la gran victoria guanche meses atrás. Pero Fernández de Lugo quería asegurarse la victoria Así que dividió al ejército en dos grupos, el primero de ellos con las armas de fuego y los ballesteros y la caballería en los flancos. La victoria de las tropas de Lugo fue total, en lo que también se llama la Segunda batalla de Acentejo y el hundimiento de la resistencia aborigen. Bentor se suicidó siguiendo el ritual guanche, despeñándose por ladera de Tigaiga, en el actual municipio de Los Realejos. La conquista de Tenerife se consumó, si bien la isla no se incorpora formalmente a la corona de Castilla hasta el verano de 1496. El rey Bentor quedó en la memoria, puesto que en varias de las Datas de repartimiento de las tierras conquistadas figura su nombre: 382-40.-Martín Ponce. 8 c. encima del barranco de Ventor, más 3 f . para una viña y una casa que es cabe Acentejo, por el drago bajo de La albarrada. 11.Vl-1503; 639-39.-Catalina Gaspar y Juan Vaca. 4 c. de s. q. son abajo del camino hacia la mar y del cabo del barranco donde se derriscó Ventor. O. se vos asiente c. y medio en el dho. lugar si no fuere dado. 17-1-1506. Bentor tuvo varios hijos con su esposa Hañagua: Deríman, Ramagua y Collarampa. Deríman, después de bautizado por el rito católico, le impusieron el nombre de Cristóbal Hernández de Taoro; posteriormente adoptó el de su abuelo como apellido, llamándose Cristóbal Bencomo. Se trasladó a Sevilla donde cursó la carrera de vocero (abogado).
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sábado, 20 de marzo de 2010

- CALLA LA VIDA

Después de tantas tardes en que nos encontrábamos, cuando salías corriendo del agua para incendiar el aire del atardecer, que se reflejaba como un manto de terciopelo sobre el mar, por el que corríamos hasta el infinito buscando las estrellas de oro, el contacto de la piel y la esperanza de aquel amor suave, vino el silencio. Sentimientos de savia marchita quemados por esa corriente de lágrimas ácidas que rodaron vencidas hasta fundirse con la piel del mar. Y aquel olor tan cercano de tu cuerpo y la luz acerada de los besos reflejada en la orilla de tus ojos, que ahora descansa en el oasis del recuerdo. Hoy en calma, suenan lejos tus pasos, la melodía que no cantas, la puesta de sol que no nos quema. Porque el amor a veces decide morirse poco a poco …
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Después que te amé
se calló la vida
despertó el silencio
y el llanto por dentro
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Aún tiembla la brisa
tus palabras huecas
amor en penumbra
huellas de tu incendio
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Se rompió el hechizo
de aquel sentimiento
tú no me das nada
se borró el recuerdo
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No puedo seguirte
si me dices siento
porque ya no escucho
tu efímera ausencia
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Tus sonidos mudos
de una vida entera
que se fueron presos
por entre los sueños
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jueves, 18 de marzo de 2010

- PREMIO: FINAL ALTERNATIVO

Desde hace días teníamos pendiente concluir con la entrada que habíamos realizado anteriormente, PASADO DE VUELTAS, en la que a modo de juego se trataba de ponerle un final a la historia. Nos ha resultado una experiencia muy interesante y a medida que ibamos leyendo las distintas aportaciones de ustedes, era como si se fueran abriendo puertas a la historia, con distintos finales alternativos. Teníamos la intención de valorar qué final podría encajar mejor en la historia, pero sin duda la calidad de las aportaciones hace que nos veamos incapaces de quedarnos con uno, porque hay muchos desenlaces tremendamente interesantes. Dado que como decía Entreluces, el quid de la cuestión era la fotografía que dejó a nuestra protagonista descolocada y, sobre todo, las palabras que aparecían en el anverso, hemos querido hacer una breve síntesis asociando la parte final del relato, a alguna idea sobre la que han basado el final alternativo las personas que han participado.
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Todo parecía perfecto, hasta que al llegar a la página 22, la fotografía en blanco y negro que se escurrió entre sus manos la cogió extrañamente desprevenida y la llenó de curiosidad y preocupación. Muy lentamente cerró el libro, estudió durante largo rato la foto, leyó las breves líneas garabateadas a mano que había en el anverso y sólo dijo “mierda” muy bajito, que era la palabra que le salía cuando algo se torcía mucho y la incomodaba. Se tumbó boca arriba y quedó muy pensativa, porque lo que parece increíble sucede muchas veces con pasmosa facilidad...
-La imagen de esos niños tomados de la mano con sus trajes escolares le trajo al presente esos pequeños detalles que forjaron gran parte de su vida (Cantares)
-La imagen de su madre sujetando la fotografía de ese hombre conocido. Volvió a tomar la foto e inspeccionó la perfecta caligrafía y leyó: la primavera siempre contigo (Brisa de Venus)
-Unas enormes palabras sobresalían en gótico antiguo “Carpe Diem” (Lisebe)
-Aquella foto era la confirmación de los temores que últimamente envolvían su vida, aquellas palabras escritas en el anverso sólo deshacían el nudo que llevaba tiempo agobiándola; era el último peldaño que necesitaba para entender la oscuridad que marcaba sus pasos desde la muerte de su padre (Ligia)
-Y ahora aquella foto después de tantos años; aquella dedicatoria garabateada y un poco ilegible “tuya siempre” (Esmeralda)
-Esa fotografía le sumergió en el recuerdo de una tarde de verano cuando después de un paseo en bicicleta, ella y uno de sus mejores amigos volvían a casa para ver la película “La reina de África” acurrucados en el sofá (Galicia maravillas)
-Todo apareció de repente en la foto. Estaban sus hermanos y ella, mientras en el dorso se leía con claridad: siempre te querré hermana mía (Montxu)
-La fotografía mostraba a ella y a su hermano durante las vacaciones de verano de su infancia, tapándose los ojos con un pañuelo, alegres, jugando a la gallinita ciega (Sara)
-Los recuerdos la inundaron sin que ella quisiera. Y volvió a estar allí, en esa tarde de verano junto al lago y sintió el calor de su piel y el olor a campo (Alicia)
-Y mientras pensaba se quedó dormida. Soñaba que había regresado a casa (Sede)
-Una mueca de amargura se dibujó en su cara mientras seguía con la mirada fija en aquellos dos rostros que parecían sonreírle desde el otro lado (Ruth)
-Su corazón volvió a palpitar al leer aquella frase escrita por el chico que tanto había significado para ella (Gara)
-Al leer el mensaje comprendió que la relación de su madre con aquel amigo de la familia y conocido por ella era algo más que una simple amistad (Gloria)
-Hacía muchos años que había escondido en aquel libro la fotografía de su primer amor (Logan y Lory)
-Lo más extraño era que la imagen de la persona del cajón era la de ella (Carla)
-Estaba segura de que había destruido todas las fotos. Pero no, allí estaba el capullo de Tomás incordiándola, justo cuando necesitaba estar relajada y tranquila (Aldabra)
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Como se ve, muchas maneras de conducirnos al final, que podrían servir para continuar la historia. Y como queremos valorar el esfuerzo, el interés y la participación de los que han aceptado el reto, entregamos este regalo virtual a todos los participantes, con la intención de volver a repetir en el futuro esta interesante y gratificante experiencia.
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martes, 16 de marzo de 2010

- EN EL TABLERO DE LA VIDA


Un paréntesis, para anunciarles que en el blog que comparto con otros amigos blogueros (Más allá de los Sueños.) hemos propuesto esta semana Seo y yo el relato "EN EL TABLERO DE LA VIDA", por si quieren pasar a leerlo.

sábado, 13 de marzo de 2010

- PASADO DE VUELTAS

Desde hace bastante tiempo, vengo leyendo en diferentes blogs que visito y también en éste, comentarios que se hacen referidos a los finales de los relatos que se escriben. He leído cosas como “triste final para un relato maravilloso; la imaginación supera la realidad; me gustan los finales felices…” Yo se que quien escribe tiene la libertad de darle la orientación y el sentido que quiere a su relato, pero hoy les quiero proponer este juego, que se que no es nuevo, porque se ha empleado con libros, series, películas, etc. pero me parece interesante, porque da rienda suelta a la creatividad. Yo he iniciado un relato que pueden leer a continuación y se trataría de que, los que lo deseen, LE PONGAN UN FINAL, porque esta historia puede tener muchos desenlaces. El motivo para participar en este juego, cualquiera, podríamos pensar que he cumplido hace poco un año más y que esto podría tomármelo como un regalo (sin ningún fin más que éste; no estoy haciendo ningún libro, ni nada de eso). Incluso podríamos valorar luego que final nos parece mejor… Una única condición: el comentario debería tener como mínimo 10 líneas (si es más, pues mejor)
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PASADO DE VUELTAS

Después de una semana especialmente agotadora, en la que tuvo que sortear infinidad de dificultades relacionadas con los tres juicios en los que había representado a la acusación particular, especialmente en el último, una víctima por atropello, en el que se empleó al máximo para intentar demostrar que la joven que volvía aquella noche de sábado a casa en su sccoter roja, no había cometido ninguna imprudencia, sino que había sido víctima de una maniobra de adelantamiento ilegal a gran velocidad por parte de aquel funcionario del servicio de limpieza del Ayuntamiento. Así que decidió aislarse un poco de todo y refugiarse el fin de semana en la intimidad de la casa familiar del pueblo, que había ido pasando de generación en generación, hasta que al morir su padre dos años antes la recibio en herencia. Siempre le pasaba igual: el reencuentro con el ambiente de la casa donde había discurrido su infancia y buena parte de su adolescencia era como un bálsamo que le calmaba todas las ansiedades que le provocaba el trabajo. Llegó a primera hora de la mañana del sábado, recorrió todas las estancias donde, al igual que las palabras de una novela, todo permanecía perfectamente colocado, abrió las ventanas de la parte alta para que se ventilara la vivienda y se detuvo un largo rato a mirar el mar, que a esa hora era como un enorme manto azul que apenas se movía. Dio un largo paseo por la finca para alimentarse del aire, viendo las plantaciones de plataneras y aguacateros que atendía D. Miguel, el medianero que se ocupaba desde hacía muchos años del cuidado de las plantas y de la tierra. Al mediodía se instaló en la cocina vieja, uno de sus lugares favoritos, se preparó una suculenta ensalada, bebió té de manzana y con la música de Benito Cabrera de fondo dejó vagar su pensamiento por los rincones de aquella casona, en un diálogo sin palabras, porque en cada lugar se habían ido escribiendo muchas historias en un código secreto, como un tesoro oculto, que sólo algunos sabían descifrar. Le gustaba especialmente recordar aquella época de pequeña cuando hacían la matanza del cochino y venían sus tíos y primos y, junto a sus hermanos, correteaban por todos lados en medio de un jolgorio que les dejaba exhaustos al llegar la noche. También recordó el día que su hermano marchó para ir a estudiar a Londres, las riñas continuas que tenían, hasta ese día que le perdió y se dio cuenta de que nunca la vida allí sería igual sin él. Después de comer subió a su antigua habitación, con un libro de poesía que había seleccionado de la gran estantería de roble oscuro del salón. Se tumbó en la cama y rápidamente se sumergió en la lectura de los versos, que le parecieron tremendamente bellos. Todo parecía perfecto, hasta que al llegar a la página 22, la fotografía en blanco y negro que se escurrió entre sus manos la cogió extrañamente desprevenida y la llenó de curiosidad y preocupación. Muy lentamente cerró el libro, estudió durante largo rato la foto, leyó las breves líneas garabateadas a mano que había en el anverso y sólo dijo “mierda” muy bajito, que era la palabra que le salía cuando algo se torcía mucho y la incomodaba. Se tumbó boca arriba y quedó muy pensativa, porque lo que parece increíble sucede muchas veces con pasmosa facilidad ...
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domingo, 7 de marzo de 2010

- ALMENDRO DE SOMBRA DULCE

Estamos en época de almendros y hoy era un buen día para perderse por ese pequeño barranco donde, por esta época, hay siempre una mezcla espectacular de sensaciones, olores y colores. Según Viera y Clavijo el almendro es un árbol africano, de Mauritania, desde donde se exportó a Europa. Nadie duda de que el almendro sea un árbol muy arraigado en el archipiélago canario y con mucho simbolismo, sobre todo desde que el poeta Don Nicolás de Estevanaez, exiliado en Francia, compusiera aquel célebre poema “Canarias” donde expresó su hondo sentir por la tierra
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«Mi patria no es el mundo, mi patria no es Europa, mi patria es de un almendro, la dulce, fresca, inolvidable sombra...»
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Esta estrofa fue fruto de polémica, ya que cuando Unamumo estuvo en Tenerife, comentó irónicamente en una de aquellas frases suyas, tan mordaces:
Sí, sí; está bien el verso. Pero discrepo del poeta. Un hombre que no tiene más patria que un almendro merece que lo ahorquen en él...
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ALMENDRO DE SOMBRA DULCE
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Amaneció otro día
otra luz y otra mañana
de tu amor sin cerrojos
para recuperar la senda
del barranco viejo
teñido de colores
pintado de alegría
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De almendros florecidos
de primavera preñada
de luz en tu barbilla
de blanco colorido
de tu mano en la mía
de acurrucarme en tu sombra
de sentir lo sentido
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viernes, 5 de marzo de 2010

- SOMBRAS DE UN SENTIMIENTO

A veces el tiempo se empeña en no sacarnos del pasado y ya se sabe que los días de nubes bajas de color ceniza y lluvia persistente provocan una inquietante melancolía, tan pesada como para querer destapar la trampilla de la terraza y escapar con los retales del agua, antes de que las palabras se terminen ahogando definitivamente. A pesar de todo lo que se diga, no siempre se dice lo suficiente
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Indiferente amor que bordeas otra línea
que surges de la boca oscura de la noche
sumergida en las burbujas de otro día
como una sombra leve que filtra su futuro
en otro doloroso amanecer entre tinieblas
hiriente como un parto en horas muertas
de sueños rotos como un rayo a media luz
disuelto como si nunca hubiese sido
frío como el alma que dejó ayer de latir
vacío por el túnel de tu aire ausente
insensible como manos tullidas por el frió
dando vueltas alrededor de tu raíz
en nuestra sola memoria a ratos rota
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lunes, 1 de marzo de 2010

- LOS LUNES PODRIAN SER DIFERENTES

La mayoría de los lunes me resultan casi insoportables, no sólo por ser lunes, sino porque por esta época, especialmente en este día, tengo una gran cantidad de tareas que hacer... Así que he llegado hoy con unas ganas de desconectar de todo tremendas y aprovechando un enlace que me enviaron, les propongo que, si les apetece, me acompañen a dar un paseo por el Teide. ¿Alguien se anima?
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viernes, 26 de febrero de 2010

- OTROS TIEMPOS OTRA PUBLICIDAD

Desde que existen productos que comercializar, ha habido la necesidad de comunicar la existencia de los mismos. La frase encontrada en un papiro egipcio ha sido considerada como el primer reclamo publicitario del que se tiene noticia. Y a partir de ahí, en cada época y en cada generación, distintas maneras de captar la atención del comprador. Por ejemplo, en las ruinas de Pompeya se encontró una gran variedad de anuncios de estilo graffiti en los que se observaban vendedores de vino, panaderos, joyeros, tejedores, entre otros, lo que evidencia que hubo una importante tradición publicitaria. Cuando se habla de publicidad es impensable no hacer alusión al cartel, que ha tenido una amplia tradición en la propaganda del arte, la política, la religión y el comercio, en todas las épocas incluida la actual, aunque han cambiado los medios y los recursos que se han hecho más sofisticados. El cartel siempre ha sabido destacar entre todos los medios publicitarios, antes y después del desarrollo tecnológico, para hacer llegar los mensajes. Quizá esto se deba a la sencillez del sistema que emplea: un anuncio puesto en la calle, visible para todo aquel que pase. Desde mitad del siglo XIX un paseo por las principales ciudades europeas y de Estados Unidos permitía ver carteles fijados en fachadas y establecimientos, además de placas, enseñas, carros con cartelones y otras soluciones que poco a poco fueron incorporando novedades, como la luz eléctrica, para mejorar su capacidad de captar la atención. Hasta la época más actual donde ya se impone el uso de las nuevas tecnologías, puede hablarse de tres tipos de carteles: los oficiales, de contenido generalmente político o religioso, los de espectáculos, que publicitaban distintos tipos de productos, entre ellos los farmacéuticos y de botica, a los que se asignaban propiedades milagrosas. Todavía se conserva en algunas ciudades este tipo de carteles. En un paseo reciente por una ciudad de Tenerife nos llamó la atención estos carteles hechos de cerámica fijados a la fachada de los edificios, que refleja claramente la evolución de la publicidad y cómo eran hasta hace muy poco tiempo los anuncios.
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lunes, 22 de febrero de 2010

- RETALES DE UN SENTIMIENTO

Para la colaboración que cada mes hacemos con amigos blogueros, en esta ocasión tuvimos la suerte de encontrar en Lucía todo el apoyo y el entusiasmo que pueden imaginar. Lucía fue una de las primeras personas que empece a visitar en esta aventura del blog y me une a ella la admiración y la complicidad de muchas sensibilidades
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A veces los sentimientos tienen también fecha de caducidad. Cuando estamos plenos de esa energía vital que emana de la complicidad afectiva entre dos personas, nadie se puede imaginar que en cualquier momento el barco puede arder por los cuatro costados. Como la luz del amanecer que va haciendo desaparecer la luna en la superficie del mar, como la tarde que va cediendo a la fuerza implacable de la oscuridad, también los sentimientos ceden, a veces de manera desequilibrada, dejando su sentencia en los recuerdos que acaban siendo vínculos de soledad terribles con los hay que convivir. Y entre el hoy sentido y el mañana olvidado muchos quedan a la espera, a la deriva, sin viento que mueva las velas hasta un nuevo día

Un atardecer que se resiste a cerrar los ojos sin verla
gaviotas que a lo lejos dibujan sentimientos sin rejas
una voz que grita su nombre entre destellos de deseo
una caricia que nace y recorre la pureza del instinto
unos labios que se acomodan sin tregua en infinito
dos miradas que convergen impacientes hasta siempre
dos corazones que se anudan bajo el cielo pensativo
dos gotas de ternura entre suspiros que trepan al alma

Hasta que vuelva a caer la noche de amores solitarios
hasta que vuelva a amar el recuerdo de ese sentimiento
hasta que vuelva a sentir el frio más cercano del mar
hasta que parta el barco con el pañuelo de su nombre
hasta que se detenga el amor en las manillas del tiempo
hasta que dentro de un poema palpite el silencio
recogiendo el olvido, recogiendo los sueños
retales trenzados prendidos a la fuga de un beso

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viernes, 19 de febrero de 2010

- MIRADAS SUPERPUESTAS

Este relato es la continuación de otro publicado hace algún tiempo: http://beker-pensamientos.blogspot.com/2010/01/la-mirada-azul-del-cuadro.html
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Durante mucho tiempo permaneció ensimismado en el mismo lugar de la cafetería, atrapado en distintos pensamientos de ida y vuelta, a veces contradictorios, que iba desgranando de forma encadenada, como secuencias superpuestas de distintas películas, sin dejar de pensar ni un sólo segundo. Al final siempre terminaba con la vista clavada en la puerta, como queriendo que sus ojos atrajeran la presencia de aquella mujer de mirada especial, que había dejado una bandera de esperanza en su paisaje natural de sufrimiento. Pensaba en el azar, en la oportunidad de aquel encuentro, en las historias que terminan incluso antes de haber comenzado. En una de esas veces que miro se dio cuenta de que la luz se desvanecía y de que fuera había empezado a oscurecer, porque en invierno parece que los días se empeñan en acercar la noche con más prisa y ya se sabe que en la oscuridad las cosas parecen aún más complejas de lo que en realidad son. Tampoco durante la noche pudo liberarse de aquella mirada que le seguía a todas partes. Porque esa noche soñó, con aquellos ojos que le hablaban, mudos de palabras, a lo largo de un camino que no pudo llegar a precisar. Sólo sintió una inmensa tranquilidad, que se esfumó de repente al despertar por el ruido de la tormenta de lluvia que batía contra los cristales. Se quedó quieto en la cama, en esa soledad horizontal con los ojos abiertos y esa sensación de angustia que dejan los sueños rotos, cuando te das cuenta que fue sólo una ilusión, un extraño efecto de la mente. Se levantó por la mañana dando vueltas a aquellos instantes que habían compartido y que volvían continuamente, como esas canciones viejas que sin darte cuenta se te escapan por los labios. Poco a poco fue ganando una ligera sensación de optimismo, porque había empezado a pergeñar en su cabeza la posibilidad de un reencuentro, aunque formara parte de un sueño invisible, porque no tenía una idea clara de cómo volver a encontrar a la mujer de la mirada azul. Se había marchado como diluida por el aire, sin dejar ni un teléfono, ni una seña, sólo un nombre y un lugar que permanecían en el recuerdo de aquella mañana lánguida. Durante el desayuno se fueron multiplicando en su mente las diversas situaciones en las que podría producirse el encuentro, incluso las menos probables, como cuando vas al médico y quieres tener bien atados todos los argumentos. Olía a mañana de invierno cuando llegó al hotel Taburiente, con la intención de preguntar en recepción si conocían a la mujer que buscaba. La excusa era entregarle un cuaderno que dejó olvidado en una cafetería en la que habían coincidido. Pero nada más cruzar la puerta de entrada al hotel la descubrió en un rincón del salón, entre sillones y plantas, en compañía de un hombre elegantemente vestido con el que mantenía una animada conversación. Su corazón se aceleró repentinamente y de pronto no supo que hacer, puesto que todo lo que había pensado no le servía para nada. La persona que buscaba, los ojos de la mirada azul estaban allí de nuevo, pero en este caso había otra mirada superpuesta, la del hombre que le acompañaba. Intentando no llamar la atención, se dirigió a la cafetería del hotel que estaba al otro lado del salón, con el fin de decidir qué hacer. Desde la posición que ocupó les podía ver a través del cristal biselado y aunque no podía distinguir los detalles, si sabía que estaban allí, hasta podía distinguir los movimientos diluidos que se dibujaban a cámara lenta en las formas del cristal, como ráfagas intermitentes de lucidez y abandono, en medio de esa atmósfera de calor y frio a la vez. Después de media hora se levantaron y salieron a la calle. Se acercó a la recepción, pidió papel para una nota y dijo que se la entregaran a la señora Valeria, la mujer que acababa de salir. En el folio doblado por la mitad que firmó dejando al lado un número de teléfono, había escrito el siguiente mensaje: “la tristeza a veces nos venda la cara y nos impide ver muchas cosas que nos acompañan. Tal vez por eso ayer no comprendí por qué tu mirada tenía tanta esperanza, y aunque las cosas buenas no hace falta entenderlas, me quedé con la duda. Conozco un sitio donde algunas tardes parece que no se pone el sol y sirven un buen café”. Pasaron muchos días en los que vivió atado al teléfono, porque la espera es un deseo, a veces terriblemente añorado. La duda de si llamaría era como la incógnita de cuándo terminan las tormentas o el resultado de un partido por jugar. Aquella nueva mañana de sábado se presentaba apaciguada y desde la ventana contemplaba como unas nubes grises y azules rodaban rozando los tejados y las copas de los árboles del Parque García Sanabria hasta fundirse con el mar. La ciudad permanecía inclinada, como pidiendo disculpas. Pensaba en lo difícil que era recuperar los instantes, cuando el sonido estridente del teléfono le devolvió a la realidad.
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martes, 16 de febrero de 2010

- EN EL ESPEJO DE LA MAR

Hoy el mar tuvo uno de esos días que te deja absorto, embelesado, por ese juego de figuras mezcladas de acero y nácar, que son difíciles de descifrar, porque esconden un gran misterio. Como si el mar y los sentimientos fueran una unidad o un hechizo invulnerable del destino
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Me paré impasible en esta orilla
ante el espejo de la mar enardecida
para vencer la soledad oscura del hastío
de náufrago de largas intemperies
viviendo sobre el vértigo de una ola
y en su cresta un sentimiento que palpita
que fue llevando el viento a su deriva
borrando tu nombre sobre el mío
hasta hacerse un punto en el olvido
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domingo, 14 de febrero de 2010

- PENSAMIENTOS RENOVADOS

Estas letras son para los que nunca, ningún día, reciben flores, para los que sufren por el desamor... porque nada es imposible olvidar
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No pueden mis manos vencidas
descoser las tristezas del olvido
no pueden mis ojos cansados
arribar a tu orilla sombría
no puede el viento de este día
limpiar las gastadas rendijas
para que penetre el brillo
en este corazón dormido
en este amor marchito
que ahora quedó callado
en este amanecer somnoliento
que me despertó sin ti
mientras entreduerme la lluvia
escucho lentamente esta mañana
los pensamientos que palpitan
que recuperé para mi
brindando con los sueños
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viernes, 12 de febrero de 2010

- OTRA MIRADA DEL TEIDE

A veces surgen desde el cielo imágenes que te cubren la memoria. Esta semana, desde el avión de vuelta a Tenerife, me encontré con un mar de nubes como algodones y sobresaliendo en medio de todo, el Teide, la más impresionante formación geológica de esta tierra. Desde las alturas uno puede llegar a entender por qué una montaña tan alta, tan bonita, con un entorno tan majestuoso fue lugar de culto y asentamiento de la población aborigen de la isla. El Teide fue el resultado de un gran volcán, cuyo último episodio eruptivo tuvo lugar en 1778. Durante varios meses arrojó doce millones de metros cúbicos de lava en las laderas de Pico Viejo. El Teide fue para los aborígenes un referente obligado de adoración y mito. Los antiguos pobladores llamados guanches, creían en la existencia del infierno que situaban en el pico del Teide, llamado Echeyde, donde pensaban que vivía el demonio Guayota. Las cañadas del Teide es un lugar de privilegio, donde la vida, el agua, el hielo, el fuego, la tierra y el viento conviven y se manifiestan en todo su esplendor, mostrando un paisaje que merece la pena disfrutar.

lunes, 8 de febrero de 2010

- RECUERDOS DE SEDA

Aquel invierno había sido más frio que todos los demás. Abilio miró por la ventana y vio como las espundias habían cubierto el camino que bordeaba la orilla del rio, por el que daba largos paseos cada atardecer. Sintió que la senda de su alma se había quedado borrada y vacía, igual que la niebla del tiempo que envuelve la memoria. Un frio indescriptible se apoderó de él, después que se dio cuenta de que ya no había vuelta atrás, porque nada es para siempre, ni los sentimientos más hondos que nos acompañan en un momento determinado. Y como en un acto involuntario se sumergió en los recuerdos, en todas las cosas que había compartido con ella desde la infancia, en cómo fue descubriendo la vida a su lado, en cómo le trataba y todo lo que le enseñó. Aunque se creía inmunizado después de tantas desilusiones, no pudo evitar que su razón se viera doblegada ante aquel sentimiento tan voraz que de repente se apoderó de él y le dirigió la mirada hasta detenerlo, al pasar por delante de la habitación que permanecía con la puerta entreabierta. Aquel olor a cerrado tan penetrante, que le trajo a la memoria las largas sesiones de lectura bajo la luz de color membrillo, las cortinas moradas que llevaban incrustadas las huellas del tiempo, los portarretratos perfectamente alineados que mantenían vivas las sonrisas y aquella sensación de malvivir, la misma con la que ella afrontó los últimos años desde su silla de ruedas mirando al rio como ausente, mientras los demás deambulaban a su alrededor, hasta que su voz de seda, muy dulce, se fue apagando lentamente. Se puso la chaqueta de piel marrón, recogió la cartera que siempre dejaba en el butacón al lado de la ventana, se peinó el cabello hacia atrás con las puntas de los dedos y salió cerrando la puerta lentamente, como si por algún motivo extraño evitara despertar a quien ya no permanecía a su lado. Quién sabe si las cosas hubieran resultado distintas si no se hubiese comprometido de aquella manera, pero lo cierto es que la felicidad es tan frágil, tan fugaz, que muchas veces es incapaz de superar los dobleces de la vida y nos hace víctimas, porque no habrá nada más después de ella
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jueves, 4 de febrero de 2010

- DESGARROS DEL AMOR

Es posible que el mañana se pinte de colores, que la imagen opaca cambie de tono, porque puede ser distinta, porque pueden resonar de nuevo los sonidos en la plaza amanecida, para llenar el aire con el grito de una nueva esperanza, mirando más allá de la sombra… porque querer es algo más que una costumbre
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En este destino invisible
de tiempo rebelde
que marcó tu rumbo
de amante improbable
de pena en el alma
de amor solitario
de sentimiento esquivo
como el polvo frágil
que cae de la piel
como sal en los labios
que se lleva la lluvia
como trozos de tiempo
que fueron muriendo
de forma indecisa
con el vaivén del amor
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