Y esta noche la luna volverá a proyectar la misma luz de primavera sobre las sombras en ese infinito preso, sobre ese banco por el que corrieron las risas, porque las palabras no pueden olvidarse y los sentimientos son como el fuego que necesitan del aire para alimentarse. Ahora casi siempre se despierta por las noches, porque normalmente tiene el mismo sueño y ahí se queda, esperando al destino ... Tal vez algún día ya no se haga más preguntas e incluso, puede que no vuelva a quererle tantosábado, 27 de marzo de 2010
- LA NOCHE Y EL SILENCIO
Y esta noche la luna volverá a proyectar la misma luz de primavera sobre las sombras en ese infinito preso, sobre ese banco por el que corrieron las risas, porque las palabras no pueden olvidarse y los sentimientos son como el fuego que necesitan del aire para alimentarse. Ahora casi siempre se despierta por las noches, porque normalmente tiene el mismo sueño y ahí se queda, esperando al destino ... Tal vez algún día ya no se haga más preguntas e incluso, puede que no vuelva a quererle tantomartes, 23 de marzo de 2010
- BENTOR, ULTIMO MENCEY GUANCHE
Este fin de semana hicimos una ruta por pueblos del norte de Tenerife. Después de dejar el municipio de la Guancha, famosa sobre todo por su feria de artesanía y de camino hacia los Realejos por la carretera vieja, nos tropezamos con un pedazo de la historia de Canarias: la estatua en honor al mencey Bentor en Tigaiga. La vista es espectacular desde el mirador del Lance donde está la estatua, pues la gran altitud en la que está situado hace que se domine un paisaje impresionante, desde el monte hasta la costa. Bentor, mencey de Taoro e hijo de Bencomo, fue el último mencey o rey nativo que se enfrentó por las armas a la conquista de Tenerife por parte de Alonso Fernández de Lugo, el Adelantado de los Reyes Católicos en las islas. Debió nacer sobre el 1463
y murió tras la Segunda Batalla de Acentejo, en diciembre de 1494, suicidándose siguiendo el ritual guanche, despeñándose por la ladera de Tigaiga. Con su muerte, se dio por finalizada la Conquista de las Islas Canarias. Durante la Batalla de Aguere, el líder del bando de guerras y mencey de Taoro, Bemcomo, resultó muerto, y el pueblo de Taoro nombró a su hijo, Bentor, como nuevo mencey y líder. Este se negó a rendirse ante las tropas enviadas por los Reyes Católicos, pese la gran cantidad de muertos del ejército guanche, como explica la de
claración de los testigos aportada por Margarita Guanarteme (1526), que indica como en dicha acción “mataron al Rey Grande que se llamaba el Rey Venitomo de Taoro, y don Alonso de Lugo envió a Fernando Guanarteme para que se viera con el rey Bentor, hijo de Venitomo, para requerirle se diese volviendo con la respuesta que el nuevo rey no se quería dar...” El tagoror eligió a Bentor como nuevo mencey, y éste se preparó a resistir. Un mes más tarde, Fernández de Lugo penetró desde el norte de la isla en dirección a Taoro, donde Bentor, al mando de unos 6.000 guerreros guanches le esperaba en un barranco del actual municipio de La Victoria de Acentejo, muy cerca del lugar en donde se había producido la gran victoria guanche meses atrás. Pero Fernández de Lugo quería asegurarse la victoria Así que dividió al ejército en dos grupos, el primero de ellos con las armas de fuego y los ballesteros y la caballería en los flancos. La victoria de las tropas de Lugo fue total, en lo que también se llama la Segunda batalla de Acentejo y el hundimiento de la resistencia aborigen. Bentor se suicidó siguiendo el ritual guanche, despeñándose por ladera de Tigaiga,
en el actual municipio de Los Realejos. La conquista de Tenerife se consumó, si bien la isla no se incorpora formalmente a la corona de Castilla hasta el verano de 1496. El rey Bentor quedó en la memoria, puesto que en varias de las Datas de repartimiento de las tierras conquistadas figura su nombre: 382-40.-Martín Ponce. 8 c. encima del barranco de Ventor, más 3 f . para una viña y una casa que es cabe Acentejo, por el drago bajo de La albarrada. 11.Vl-1503; 639-39.-Catalina Gaspar y Juan Vaca. 4 c. de s. q. son abajo del camino hacia la mar y del cabo del barranco donde se derriscó Ventor. O. se vos asiente c. y medio en el dho. lugar si no fuere dado. 17-1-1506. Bentor tuvo varios hijos con su esposa Hañagua: Deríman, Ramagua y Collarampa. Deríman, después de bautizado por el rito católico, le impusieron el nombre de Cristóbal Hernández de Taoro; posteriormente adoptó el de su abuelo como apellido, llamándose Cristóbal Bencomo. Se trasladó a Sevilla donde cursó la carrera de vocero (abogado).sábado, 20 de marzo de 2010
- CALLA LA VIDA
Después de tantas tardes en que nos encontrábamos, cuando salías corriendo del agua para incendiar el aire del atardecer, que se reflejaba como un manto de terciopelo sobre el mar, por el que corríamos hasta el infinito buscando las estrellas de oro, el contacto de la piel y la esperanza de aquel amor suave, vino el silencio. Sentimientos de savia marchita quemados por esa corriente de lágrimas ácidas que rodaron vencidas hasta fundirse con la piel del mar. Y aquel olor tan cercano de tu cuerpo y la luz acerada de los besos reflejada en la orilla de tus ojos, que ahora descansa en el oasis del recuerdo. Hoy en calma, suenan lejos tus pasos, la melodía que no cantas, la puesta de sol que no nos quema. Porque el amor a veces decide morirse poco a poco …se calló la vida
despertó el silencio
y el llanto por dentro
Aún tiembla la brisa
tus palabras huecas
amor en penumbra
huellas de tu incendio
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Se rompió el hechizo
de aquel sentimiento
tú no me das nada
se borró el recuerdo
.
No puedo seguirte
si me dices siento
porque ya no escucho
tu efímera ausencia
.
Tus sonidos mudos
de una vida entera
que se fueron presos
por entre los sueños
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jueves, 18 de marzo de 2010
- PREMIO: FINAL ALTERNATIVO
Desde hace días teníamos pendiente concluir con la entrada que habíamos realizado anteriormente, PASADO DE VUELTAS, en la que a modo de juego se trataba de ponerle un final a la historia. Nos ha resultado una experiencia muy interesante y a medida que ibamos leyendo las distintas aportaciones de ustedes, era como si se fueran abriendo puertas a la historia, con distintos finales alternativos. Teníamos la intención de valorar qué final podría encajar mejor en la historia, pero sin duda la calidad de las aportaciones hace que nos veamos incapaces de quedarnos con uno, porque hay muchos desenlaces tremendamente interesantes. Dado que como decía Entreluces, el quid de la cuestión era la fotografía que dejó a nuestra protagonista descolocada y, sobre todo, las palabras que aparecían en el anverso, hemos querido hacer una breve síntesis asociando la parte final del relato, a alguna idea sobre la que han basado el final alternativo las personas que han participado.Todo parecía perfecto, hasta que al llegar a la página 22, la fotografía en blanco y negro que se escurrió entre sus manos la cogió extrañamente desprevenida y la llenó de curiosidad y preocupación. Muy lentamente cerró el libro, estudió durante largo rato la foto, leyó las breves líneas garabateadas a mano que había en el anverso y sólo dijo “mierda” muy bajito, que era la palabra que le salía cuando algo se torcía mucho y la incomodaba. Se tumbó boca arriba y quedó muy pensativa, porque lo que parece increíble sucede muchas veces con pasmosa facilidad...
-La imagen de esos niños tomados de la mano con sus trajes escolares le trajo al presente esos pequeños detalles que forjaron gran parte de su vida (Cantares)
-La imagen de su madre sujetando la fotografía de ese hombre conocido. Volvió a tomar la foto e inspeccionó la perfecta caligrafía y leyó: la primavera siempre contigo (Brisa de Venus)
-Unas enormes palabras sobresalían en gótico antiguo “Carpe Diem” (Lisebe)
-Aquella foto era la confirmación de los temores que últimamente envolvían su vida, aquellas palabras escritas en el anverso sólo deshacían el nudo que llevaba tiempo agobiándola; era el último peldaño que necesitaba para entender la oscuridad que marcaba sus pasos desde la muerte de su padre (Ligia)
-Y ahora aquella foto después de tantos años; aquella dedicatoria garabateada y un poco ilegible “tuya siempre” (Esmeralda)
-Esa fotografía le sumergió en el recuerdo de una tarde de verano cuando después de un paseo en bicicleta, ella y uno de sus mejores amigos volvían a casa para ver la película “La reina de África” acurrucados en el sofá (Galicia maravillas)
-Todo apareció de repente en la foto. Estaban sus hermanos y ella, mientras en el dorso se leía con claridad: siempre te querré hermana mía (Montxu)
-La fotografía mostraba a ella y a su hermano durante las vacaciones de verano de su infancia, tapándose los ojos con un pañuelo, alegres, jugando a la gallinita ciega (Sara)
-Los recuerdos la inundaron sin que ella quisiera. Y volvió a estar allí, en esa tarde de verano junto al lago y sintió el calor de su piel y el olor a campo (Alicia)
-Y mientras pensaba se quedó dormida. Soñaba que había regresado a casa (Sede)
-Una mueca de amargura se dibujó en su cara mientras seguía con la mirada fija en aquellos dos rostros que parecían sonreírle desde el otro lado (Ruth)
-Su corazón volvió a palpitar al leer aquella frase escrita por el chico que tanto había significado para ella (Gara)
-Al leer el mensaje comprendió que la relación de su madre con aquel amigo de la familia y conocido por ella era algo más que una simple amistad (Gloria)
-Hacía muchos años que había escondido en aquel libro la fotografía de su primer amor (Logan y Lory)
-Lo más extraño era que la imagen de la persona del cajón era la de ella (Carla)
-Estaba segura de que había destruido todas las fotos. Pero no, allí estaba el capullo de Tomás incordiándola, justo cuando necesitaba estar relajada y tranquila (Aldabra)
Como se ve, muchas maneras de conducirnos al final, que podrían servir para continuar la historia. Y como queremos valorar el esfuerzo, el interés y la participación de los que han aceptado el reto, entregamos este regalo virtual a todos los participantes, con la intención de volver a repetir en el futuro esta interesante y gratificante experiencia.
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martes, 16 de marzo de 2010
- EN EL TABLERO DE LA VIDA

Un paréntesis, para anunciarles que en el blog que comparto con otros amigos blogueros (Más allá de los Sueños.) hemos propuesto esta semana Seo y yo el relato "EN EL TABLERO DE LA VIDA", por si quieren pasar a leerlo.
sábado, 13 de marzo de 2010
- PASADO DE VUELTAS
Desde hace bastante tiempo, vengo leyendo en diferentes blogs que visito y también en éste, comentarios que se hacen referidos a los finales de los relatos que se escriben. He leído cosas como “triste final para un relato maravilloso; la imaginación supera la realidad; me gustan los finales felices…” Yo se que quien escribe tiene la libertad de darle la orientación y el sentido que quiere a su relato, pero hoy les quiero proponer este juego, que se que no es nuevo, porque se ha empleado con libros, series, películas, etc. pero me parece interesante, porque da rienda suelta a la creatividad. Yo he iniciado un relato que pueden leer a continuación y se trataría de que, los que lo deseen, LE PONGAN UN FINAL, porque esta historia puede tener muchos desenlaces. El motivo para participar en este juego, cualquiera, podríamos pensar que he cumplido hace poco un año más y que esto podría tomármelo como un regalo (sin ningún fin más que éste; no estoy haciendo ningún libro, ni nada de eso). Incluso podríamos valorar luego que final nos parece mejor… Una única condición: el comentario debería tener como mínimo 10 líneas (si es más, pues mejor)Después de una semana especialmente agotadora, en la que tuvo que sortear infinidad de dificultades relacionadas con los tres juicios en los que había representado a la acusación particular, especialmente en el último, una víctima por atropello, en el que se empleó al máximo para intentar demostrar que la joven que volvía aquella noche de sábado a casa en su sccoter roja, no había cometido ninguna imprudencia, sino que había sido víctima de una maniobra de adelantamiento ilegal a gran velocidad por parte de aquel funcionario del servicio de limpieza del Ayuntamiento. Así que decidió aislarse un poco de todo y refugiarse el fin de semana en la intimidad de la casa familiar del pueblo, que había ido pasando de generación en generación, hasta que al morir su padre dos años antes la recibio en herencia. Siempre le pasaba igual: el reencuentro con el ambiente de la casa donde había discurrido su infancia y buena parte de su adolescencia era como un bálsamo que le calmaba todas las ansiedades que le provocaba el trabajo.
Llegó a primera hora de la mañana del sábado, recorrió todas las estancias donde, al igual que las palabras de una novela, todo permanecía perfectamente colocado, abrió las ventanas de la parte alta para que se ventilara la vivienda y se detuvo un largo rato a mirar el mar, que a esa hora era como un enorme manto azul que apenas se movía. Dio un largo paseo por la finca para alimentarse del aire, viendo las plantaciones de plataneras y aguacateros que atendía D. Miguel, el medianero que se ocupaba desde hacía muchos años del cuidado de las plantas y de la tierra. Al mediodía se instaló en la cocina vieja, uno de sus lugares favoritos, se preparó una suculenta ensalada, bebió té de manzana y con la música de Benito Cabrera de fondo dejó vagar su pensamiento por los rincones de aquella casona, en un diálogo sin palabras, porque en cada lugar se habían ido escribiendo muchas historias en un código secreto, como un tesoro oculto, que sólo algunos sabían descifrar. Le gustaba especialmente recordar aquella época de pequeña cuando hacían la matanza del cochino y venían sus tíos y primos y, junto a sus hermanos, correteaban por todos lados en medio de un jolgorio que les dejaba exhaustos al llegar la noche.
También recordó el día que su hermano marchó para ir a estudiar a Londres, las riñas continuas que tenían, hasta ese día que le perdió y se dio cuenta de que nunca la vida allí sería igual sin él. Después de comer subió a su antigua habitación, con un libro de poesía que había seleccionado de la gran estantería de roble oscuro del salón. Se tumbó en la cama y rápidamente se sumergió en la lectura de los versos, que le parecieron tremendamente bellos. Todo parecía perfecto, hasta que al llegar a la página 22, la fotografía en blanco y negro que se escurrió entre sus manos la cogió extrañamente desprevenida y la llenó de curiosidad y preocupación. Muy lentamente cerró el libro, estudió durante largo rato la foto, leyó las breves líneas garabateadas a mano que había en el anverso y sólo dijo “mierda” muy bajito, que era la palabra que le salía cuando algo se torcía mucho y la incomodaba. Se tumbó boca arriba y quedó muy pensativa, porque lo que parece increíble sucede muchas veces con pasmosa facilidad ...domingo, 7 de marzo de 2010
- ALMENDRO DE SOMBRA DULCE
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«Mi patria no es el mundo, mi patria no es Europa, mi patria es de un almendro, la dulce, fresca, inolvidable sombra...»
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Esta estrofa fue fruto de polémica, ya que cuando Unamumo estuvo en Tenerife, comentó irónicamente en una de aquellas frases suyas, tan mordaces: Sí, sí; está bien el verso. Pero discrepo del poeta. Un hombre que no tiene más patria que un almendro merece que lo ahorquen en él...
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Amaneció otro día
otra luz y otra mañana
de tu amor sin cerrojos
para recuperar la senda
del barranco viejo
teñido de colores
pintado de alegría
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De almendros florecidos
de primavera preñada
de luz en tu barbilla
de blanco colorido
de tu mano en la mía
de acurrucarme en tu sombra
de sentir lo sentido
viernes, 5 de marzo de 2010
- SOMBRAS DE UN SENTIMIENTO
A veces el tiempo se empeña en no sacarnos del pasado y ya se sabe que los días de nubes bajas de color ceniza y lluvia persistente provocan una inquietante melancolía, tan pesada como para querer destapar la trampilla de la terraza y escapar con los retales del agua, antes de que las palabras se terminen ahogando definitivamente. A pesar de todo lo que se diga, no siempre se dice lo suficienteque surges de la boca oscura de la noche
sumergida en las burbujas de otro día
como una sombra leve que filtra su futuro
en otro doloroso amanecer entre tinieblas
hiriente como un parto en horas muertas
de sueños rotos como un rayo a media luz
disuelto como si nunca hubiese sido
frío como el alma que dejó ayer de latir
vacío por el túnel de tu aire ausente
insensible como manos tullidas por el frió
dando vueltas alrededor de tu raíz
en nuestra sola memoria a ratos rota
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lunes, 1 de marzo de 2010
- LOS LUNES PODRIAN SER DIFERENTES
La mayoría de los lunes me resultan casi insoportables, no sólo por ser lunes, sino porque por esta época, especialmente en este día, tengo una gran cantidad de tareas que hacer... Así que he llegado hoy con unas ganas de desconectar de todo tremendas y aprovechando un enlace que me enviaron, les propongo que, si les apetece, me acompañen a dar un paseo por el Teide. ¿Alguien se anima?viernes, 26 de febrero de 2010
- OTROS TIEMPOS OTRA PUBLICIDAD
lunes, 22 de febrero de 2010
- RETALES DE UN SENTIMIENTO
A veces los sentimientos tienen también fecha de caducidad. Cuando estamos plenos de esa energía vital que emana de la complicidad afectiva entre dos personas, nadie se puede imaginar que en cualquier momento el barco puede arder por los cuatro costados. Como la luz del amanecer que va haciendo desaparecer la luna en la superficie del mar, como la tarde que va cediendo a la fuerza implacable de la oscuridad, también los sentimientos ceden, a veces de manera desequilibrada, dejando su sentencia en los recuerdos que acaban siendo vínculos de soledad terribles con los hay que convivir. Y entre el hoy sentido y el mañana olvidado muchos quedan a la espera, a la deriva, sin viento que mueva las velas hasta un nuevo díaUn atardecer que se resiste a cerrar los ojos sin verla
gaviotas que a lo lejos dibujan sentimientos sin rejas
una voz que grita su nombre entre destellos de deseo
una caricia que nace y recorre la pureza del instinto
unos labios que se acomodan sin tregua en infinito
dos miradas que convergen impacientes hasta siempre
dos corazones que se anudan bajo el cielo pensativo
dos gotas de ternura entre suspiros que trepan al alma
Hasta que vuelva a caer la noche de amores solitarios
hasta que vuelva a amar el recuerdo de ese sentimiento
hasta que vuelva a sentir el frio más cercano del mar
hasta que parta el barco con el pañuelo de su nombre
hasta que se detenga el amor en las manillas del tiempo
hasta que dentro de un poema palpite el silencio
recogiendo el olvido, recogiendo los sueños
retales trenzados prendidos a la fuga de un beso
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viernes, 19 de febrero de 2010
- MIRADAS SUPERPUESTAS
Este relato es la continuación de otro publicado hace algún tiempo: http://beker-pensamientos.blogspot.com/2010/01/la-mirada-azul-del-cuadro.html.
Durante mucho tiempo permaneció ensimismado en el mismo lugar de la cafetería, atrapado en distintos pensamientos de ida y vuelta, a veces contradictorios, que iba desgranando de forma encadenada, como secuencias superpuestas de distintas películas, sin dejar de pensar ni un sólo segundo. Al final siempre terminaba con la vista clavada en la puerta, como queriendo que sus ojos atrajeran la presencia de aquella mujer de mirada especial, que había dejado una bandera de esperanza en su paisaje natural de sufrimiento. Pensaba en el azar, en la oportunidad de aquel encuentro, en las historias que terminan incluso antes de haber comenzado. En una de esas veces que miro se dio cuenta de que la luz se desvanecía y de que fuera había empezado a oscurecer, porque en invierno parece que los días se empeñan en acercar la noche con más prisa y ya se sabe que en la oscuridad las cosas parecen aún más complejas de lo que en realidad son. Tampoco durante la noche pudo liberarse de aquella mirada que le seguía a todas partes. Porque esa noche soñó, con aquellos ojos que le hablaban, mudos de palabras, a lo largo de un camino que no pudo llegar a precisar. Sólo sintió una inmensa tranquilidad, que se esfumó de repente al despertar por el ruido de la tormenta de lluvia que batía contra los cristales. Se quedó quieto en la cama, en esa soledad horizontal con los ojos abiertos y esa sensación de angustia que dejan los sueños rotos, cuando te das cuenta que fue sólo una ilusión, un extraño efecto de la mente. Se levantó por la mañana dando vueltas a aquellos instantes que habían compartido y que volvían continuamente, como esas canciones viejas que sin darte cuenta se te escapan por los labios. Poco a poco fue ganando una ligera sensación de optimismo, porque había empezado a pergeñar en su cabeza la posibilidad de un reencuentro, aunque formara parte de un sueño invisible, porque no tenía una idea clara de cómo volver a encontrar a la mujer de la mirada azul. Se había marchado como diluida por el aire, sin dejar ni un teléfono, ni una seña, sólo un nombre y un lugar que permanecían en el recuerdo de aquella mañana lánguida. Durante el desayuno se fueron multiplicando en su mente las diversas situaciones en las que podría producirse el encuentro, incluso las menos probables, como cuando vas al médico y quieres tener bien atados todos los argumentos. Olía a mañana de invierno cuando llegó al hotel Taburiente, con la intención de preguntar en recepción si conocían a la mujer que buscaba. La excusa era entregarle un cuaderno que dejó olvidado en una cafetería en la que habían coincidido. Pero nada más cruzar la puerta de entrada al hotel la descubrió en un rincón del salón, entre sillones y plantas, en compañía de un hombre elegantemente vestido con el que mantenía una animada conversación. Su corazón se aceleró repentinamente y de pronto no supo que hacer, puesto que todo lo que había pensado no le servía para nada. La persona que buscaba, los ojos de la mirada azul estaban allí de nuevo, pero en este caso había otra mirada superpuesta, la del hombre que le acompañaba. Intentando no llamar la atención, se dirigió a la cafetería del hotel que estaba al otro lado del salón, con el fin de decidir qué hacer. Desde la posición que ocupó les podía ver a través del cristal biselado y aunque no podía distinguir los detalles, si sabía que estaban allí, hasta podía distinguir los movimientos diluidos que se dibujaban a cámara lenta en las formas del cristal, como ráfagas intermitentes de lucidez y abandono, en medio de esa atmósfera de calor y frio a la vez. Después de media hora se levantaron y salieron a la calle. Se acercó a la recepción, pidió papel para una nota y dijo que se la entregaran a la señora Valeria, la mujer que acababa de salir. En el folio doblado por la mitad que firmó dejando al lado un número de teléfono, había escrito el siguiente mensaje: “la tristeza a veces nos venda la cara y nos impide ver muchas cosas que nos acompañan. Tal vez por eso ayer no comprendí por qué tu mirada tenía tanta esperanza, y aunque las cosas buenas no hace falta entenderlas, me quedé con la duda. Conozco un sitio donde algunas tardes parece que no se pone el sol y sirven un buen café”. Pasaron muchos días en los que vivió atado al teléfono, porque la espera es un deseo, a veces terriblemente añorado. La duda de si llamaría era como la incógnita de cuándo terminan las tormentas o el resultado de un partido por jugar. Aquella nueva mañana de sábado se presentaba apaciguada y desde la ventana contemplaba como unas nubes grises y azules rodaban rozando los tejados y las copas de los árboles del Parque García Sanabria hasta fundirse con el mar. La ciudad permanecía inclinada, como pidiendo disculpas. Pensaba en lo difícil que era recuperar los instantes, cuando el sonido estridente del teléfono le devolvió a la realidad.
martes, 16 de febrero de 2010
- EN EL ESPEJO DE LA MAR
Hoy el mar tuvo uno de esos días que te deja absorto, embelesado, por ese juego de figuras mezcladas de acero y nácar, que son difíciles de descifrar, porque esconden un gran misterio. Como si el mar y los sentimientos fueran una unidad o un hechizo invulnerable del destinoante el espejo de la mar enardecida
para vencer la soledad oscura del hastío
de náufrago de largas intemperies
viviendo sobre el vértigo de una ola
y en su cresta un sentimiento que palpita
que fue llevando el viento a su deriva
borrando tu nombre sobre el mío
hasta hacerse un punto en el olvido
domingo, 14 de febrero de 2010
- PENSAMIENTOS RENOVADOS
Estas letras son para los que nunca, ningún día, reciben flores, para los que sufren por el desamor... porque nada es imposible olvidardescoser las tristezas del olvido
no pueden mis ojos cansados
arribar a tu orilla sombría
no puede el viento de este día
limpiar las gastadas rendijas
en este amor marchito
en este amanecer somnoliento
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viernes, 12 de febrero de 2010
- OTRA MIRADA DEL TEIDE
A veces surgen desde el cielo imágenes que te cubren la memoria. Esta semana, desde el avión de vuelta a Tenerife, me encontré con un mar de nubes como algodones y sobresaliendo en medio de todo, el Teide, la más impresionante formación geológica de esta tierra. Desde las alturas uno puede llegar a entender por qué una montaña tan alta, tan bonita, con un entorno tan majestuoso fue lugar de culto y asentamiento de la población aborigen de la isla. El Teide fue el resultado de un gran volcán, cuyo último episodio eruptivo tuvo lugar en 1778. Durante varios meses arrojó doce millones de metros cúbicos de lava en las laderas de Pico Viejo. El Teide fue para los aborígenes un referente obligado de adoración y mito. Los antiguos pobladores llamados guanches, creían en la existencia del infierno que situaban en el pico del Teide, llamado Echeyde, donde pensaban que vivía el demonio Guayota. Las cañadas del Teide es un lugar de privilegio, donde la vida, el agua, el hielo, el fuego, la tierra y el viento conviven y se manifiestan en todo su esplendor, mostrando un paisaje que merece la pena disfrutar. lunes, 8 de febrero de 2010
- RECUERDOS DE SEDA
Aquel invierno había sido más frio que todos los demás. Abilio miró por la ventana y vio como las espundias habían cubierto el camino que bordeaba la orilla del rio, por el que daba largos paseos cada atardecer. Sintió que la senda de su alma se había quedado borrada y vacía, igual que la niebla del tiempo que envuelve la memoria. Un frio indescriptible se apoderó de él, después que se dio cuenta de que ya no había vuelta atrás, porque nada es para siempre, ni los sentimientos más hondos que nos acompañan en un momento determinado. Y como en un acto involuntario se sumergió en los recuerdos, en todas las cosas que había compartido con ella desde la infancia, en cómo fue descubriendo la vida a su lado, en cómo le trataba y todo lo que le enseñó. Aunque se creía inmunizado después de tantas desilusiones, no pudo evitar que su razón se viera doblegada ante aquel sentimiento tan voraz que de repente se apoderó de él y le dirigió la mirada hasta detenerlo, al pasar por delante de la habitación que permanecía con la puerta entreabierta. Aquel olor a cerrado tan penetrante, que le trajo a la memoria las largas sesiones de lectura bajo la luz de color membrillo, las cortinas moradas que llevaban incrustadas las huellas del tiempo, los portarretratos perfectamente alineados que mantenían vivas las sonrisas y aquella sensación de malvivir, la misma con la que ella afrontó los últimos años desde su silla de ruedas mirando al rio como ausente, mientras los demás deambulaban a su alrededor, hasta que su voz de seda, muy dulce, se fue apagando lentamente. Se puso la chaqueta de piel marrón, recogió la cartera que siempre dejaba en el butacón al lado de la ventana, se peinó el cabello hacia atrás con las puntas de los dedos y salió cerrando la puerta lentamente, como si por algún motivo extraño evitara despertar a quien ya no permanecía a su lado. Quién sabe si las cosas hubieran resultado distintas si no se hubiese comprometido de aquella manera, pero lo cierto es que la felicidad es tan frágil, tan fugaz, que muchas veces es incapaz de superar los dobleces de la vida y nos hace víctimas, porque no habrá nada más después de ellajueves, 4 de febrero de 2010
- DESGARROS DEL AMOR
Es posible que el mañana se pinte de colores, que la imagen opaca cambie de tono, porque puede ser distinta, porque pueden resonar de nuevo los sonidos en la plaza amanecida, para llenar el aire con el grito de una nueva esperanza, mirando más allá de la sombra… porque querer es algo más que una costumbrede tiempo rebelde
que marcó tu rumbo
de amante improbable
como el polvo frágil
que cae de la piel
como sal en los labios
que se lleva la lluvia
como trozos de tiempo
que fueron muriendo
de forma indecisa
con el vaivén del amor
miércoles, 27 de enero de 2010
- LA MIRADA AZUL DEL CUADRO
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Se levantó temprano, porque quedarse en la cama era alimentar el riesgo de que los pensamientos impertinentes volvieran a ocupar su cabeza, miró por la ventana para ver la intensidad de la lluvia que escuchaba repiquetear de vez en cuando y se vistió con parsimonia. Aparcó el coche en el primer sitio libre que encontró, porque aún faltaba tiempo para que abriera el Museo y le apetecía andar, sentir ese aire fresco de la lluvia en la cara a esa hora de la mañana en la que todavía había poca gente en la calle. Nada más llegar al patio de entrada del Museo se quedó inmóvil delante del cuadro de la mujer de la mirada azul, como atrapado por aquellos ojos dulces cargados de misterio, que le miraban sin parpadear, como entendiendo su sufrimiento, en un dialogo silencioso. Permaneció allí quieto delante de la imagen, con la que había establecido una relación de complicidad tan cercana como para permitirse llorar abiertamente, sin poder parar, durante mucho rato, como si con las lágrimas quisiera abrir un surco que le separase del resto de su vida.
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Salió del Museo sin una idea fija de qué hacer. De manera instintiva se puso a caminar, para liberarse de la tristeza que le golpeaba por dentro, sintiendo como el viento de enero removía las copas de los laureles de la Rambla produciendo un rumor lejano. Después de algún tiempo que no pudo precisar, se detuvo en una cafetería con suelo de madera en la que al entrar sonaba una campanilla, para avisar de la llegada de alguien al local. Se dirigió a la barra, ocupó un taburete de la esquina que estaba junto a la ventana del fondo y pidió un cortado leche y leche. Allí, sumido en sus pensamientos, oyó de nuevo la campanilla y unos pasos que sonaban sobre la madera y se acercaban lentamente, firmes, acompasados. La mujer se sentó cerca y colocó con esmero el abrigo en la butaca de al lado. Pidió un café corto y cuando estaba terminando de fumar el cigarro que había consumido lentamente, le preguntó si sabía dónde estaba el hotel Taburiente. Cogió una servilleta del bar y le dibujó de forma gráfica un plano aproximado para situar la calle y el recorrido más fácil para llegar. Desde el primer momento, desde la primera vez que la miró, sintió una sensación extraña, porque allí estaba la misma mirada que tenía la mujer del cuadro. Era una mirada confiada, limpia como el cielo azul, una mirada de balsa para los tiempos de tormenta. La mujer le agradeció la información y empezó a recoger las cosas. En el momento de marchar, los dos quedaron de pie, uno frente al otro, tan cerca que podía oler su piel y su perfume. Durante un instante que le pareció infinito, se estrecharon la mano suavemente. Ella le miró por última vez y le dijo muy despacio, como deteniendo las palabras: “Me llamo Valeria, y también yo tengo que remontar muchos días que se me hacen insoportables”. Y nuevamente los pasos, ahora alejándose como un eco, dejando el aroma impregnado de su presencia. Quiso detener el tiempo para siempre, borrarlo todo y empezar a partir de ese momento, como si lo que hubiera hecho hasta ese día fuera esperar por ese instante. Intentó decir algo, pero cuando se giró, la puerta ya se había cerrado y ella había desaparecido como la niebla.
viernes, 22 de enero de 2010
- CONFIDENCIAS CON EL MAR
Mar de costa, mar de adentro, mar amigo, mar de siempre… tú que eres mi voz, que moldeas mi memoria, que haces dejar atrás el muro infranqueable de la vida para compartir confidencias, enredado en la afinidad de tantos sentimientos que se reflejan en el espejo de tu calma; seguro que me darás alguna respuesta del pasado, para liberarme de él, porque el pasado fue presente vital, orgulloso y apaciguado, antes de hacerse definitivamente pasado, antes de vencerme… tendré paciencia para recorrerlo limpiamente.
con el misterio y mi sombra
voy perdido a la deriva
hasta llegar a tu encuentro
para sentir en tu orilla
tu latir y tu semblante
y derretir en tu espuma
este llanto que me abrasa
y ahogar en cada ola
estos besos que no he dado
martes, 19 de enero de 2010
- UNA MAÑANA GRIS
Aquel día plagado de incertidumbres no apuntaba nada nuevo. La misma sensación de rutina con la que se desplazan los días cuando la vida discurre como la de un naufrago a la deriva, que se empeña en agarrarse a la última madera que se tambalea, como si jugara a un equilibrio macabro. Y es que andaba en juego algo más que resarcirse de su propia dignidad, cuando ya se han agotado las palabras y en el horizonte despunta el brillo de la desesperación. En la mesa de madera que ocupaba en la esquina del bar que frecuentaba diariamente desde hacía ocho años, en la que muchos habían ido dejando impreso el nombre o la frase que un momento cualquiera lo había significado todo o al menos les había resultado lo suficientemente significativo como para dejar constancia de su existencia, permanecía descuidado el sobre con el borde despellejado, que denotaba la urgencia con la que había sido recibido y la precipitación con la que quiso apoderarse de su interior. Al lado, al borde mismo de la esquina, el folio perfectamente plegado que había vuelto a leer de manera descuidada, entre sorbo y sorbo de café, casi como si fuera la primera vez, aunque en realidad conocía de aquel escrito el contenido, el tono y hasta las últimas consecuencias de lo que suponía. Con movimientos lentos, colocó el papel encima del sobre y se pasó lentamente la mano por el cabello, como si en aquel gesto autómata y casi involuntario pudiera encontrar un resquicio por el que escapar hacia una zona más tranquila de su existencia, ahorrándose todos esos posibles motivos que le habían llevado a esa situación de inquietud ansiosa con la que caminaba día a día, algo ya reconocido, inevitable, pensaba, porque la vida muchas veces no permite hacer elecciones. Levantó la cabeza y su mirada se perdió a través de la ventana, deteniéndose en un cielo plomizo lleno de pliegues que parecía a punto de caerse, otra prueba más de que las circunstancias muchas veces se ponen en contra y no las salva ni la distancia. Sólo el sonido agudo y tintineante de la campanilla de la puerta del bar y el taconeo armonioso e inconfundible que resonó acompasado sobre la madera, le devolvió a la realidad. Quiso cerrar los ojos, pensar en otra cosa, pero ese olor tan familiar le envolvía y le negaba cualquier resistencia, hasta el punto de no reconocer si determinadas cosas habían dejado realmente de ocurrir bajo aquel cielo tremendamente irreal que amenazaba otra tormenta. jueves, 14 de enero de 2010
- EN ESTE LARGO TIEMPO
Después de tanto tiempo
retomo los recuerdos
aquellos que me hirieron
aquellos que no olvido
Después de tanto tiempo
de mirar con nostalgia
buscando entre secretos
tus pasos que me niegan
Después de tanto tiempo
de esperar con ansia
la alianza de tus brazos
que amarre mi deriva
Después de tanto tiempo
de seguir a la espera
el eco de tu ausencia
recorre la amargura
Después de tanto tiempo
a la orilla de tu vida
me llegan tus susurros
en los soplos del silencio
Después de tanto tiempo
atado al desencuentro
descubro la esperanza
desnuda y con mordaza
Después de tanto tiempo
que espero tu llamada
mi voz no tiene dueño
la noche me reclama
Después de tanto tiempo
viviendo entre penumbras
la sombra del olvido
silencio este sentimiento
lunes, 11 de enero de 2010
- EN EL OCASO DE UN BESO
jueves, 7 de enero de 2010
- DIAS SIN RETORNO
Otro día así; presentidoque se presta a la tristeza
Un día neutro; abatido
de lluvia que golpea los cristales
Otro día de luz opaca; lejano
donde retumban los ecos del silencio
Igual que aquel día; largo
de lágrimas sin ganas de llorar
Ese día lejano; lánguido
que dejó hueco el sentimiento
Otro día más; diluido
que marcó la distancia del amor
Otro día que no entiendo; perdido
porque aún sigo la línea de tu boca
domingo, 3 de enero de 2010
- DOBLE ESPEJO DE UN SENTIMIENTO
Pensaba que con quererla era suficiente, pero muchas veces nos hacemos una idea equivocada del amor. Lentamente Abilio había ido purgando su pena y sus por qué se fueron sepultando bajo la nieve, hasta enfriarse el sentimiento y consumirse por dentro aquella luz del alma que tanta intensidad había tenido. Se fue acostumbrando a aquella frialdad que se movía igual que el viento, como si poco a poco se fuera convenciendo que no había otra forma de querer, otras palabras que tuvieran que ver con la dulzura, otros gestos que transmitieran confianza u otras miradas que hablaran de complicidad. Empezó a vivir los sentimientos como una incapacidad que no entendía, como si estuviera incomunicado más allá de su propia afectividad.jueves, 31 de diciembre de 2009
- GUIÓN PARA EL NUEVO AÑO
miércoles, 16 de diciembre de 2009
lunes, 14 de diciembre de 2009
- LO QUE PERDI, LO QUE GANE
Con los pasos fríossiguiendo tu sombra
se perdió mi alma
De qué parte estabas?
por qué lo giraste?
cuándo me perdiste?
Se desbordó el llanto
y se desató el viento
en la noche oscura
Y al nacer el día
todo fueron restos
de aquel fugaz delirio
Cambie de camino
le gané al dolor
y triunfó el olvido
Hay momentos oscuros que se vuelven luminosos,
en . los que se . entiende, por fin, todo lo que puede
parecer extraño, antes de que sea demasiado tarde
jueves, 10 de diciembre de 2009
- AMORES PERDIDOS
Con el aura tristedetrás de los cristales
vendidas las palabras
en el lindero de un despido
Preso de pereza
en su recluso destino
destronando la gravedad del silencio
con el eco de algún suspiro
Limpia la mirada
egoísta el sentimiento
esperando a mañana
sin un sólo motivo
Y en el alma ovillada
un asomo de nostalgia
viviendo un vacio
de ternura y calma
.
martes, 8 de diciembre de 2009
- LIBRETO DE PECHUGA Y BOLETUS

lunes, 7 de diciembre de 2009
-POR EL PUENTE A SETAS
Aprovechando el puente nos fuimos al monte, porque como he contado alguna vez, una de las grandes aficiones que tenemos es la recogida de setas. El tiempo ya está propicio para ello por estas tierras y nada más llegar se nota que el monte está vivo y han empezado a brotar muchas de las especies que se dan por aquí. Sólo recolectamos unas cuantas especies que conocemos bien, porque como saben, algunas especies son muy peligrosas. Hoy tuvimos suerte ya que como se ve en las fotos, por la zona que estuvimos encontramos bastantes ejemplares de nuestra especie preferida: el boletus eludis.
Es una de las setas más apreciadas, muy bien valorada en los entornos gastronómicos, siendo considerada por algunos como la mejor seta atendiendo a su sabor. Su forma es muy peculiar, ya que se presenta con su sombrero marrón claro achocolatado y su tronco rechoncho. El diámetro de su sombrero puede medir entre 2 y 20 cm. El pie es de un color que va del blanco al marrón con una redecilla blanca Su carne es blanca, con una textura gelatinosa y un sabor elegante y delicado. Mañana pondré un plato que hemos elaborado con estas setas que recogimos hoy.viernes, 4 de diciembre de 2009
- RECETA NAVIDEÑA
Una amiga de este mundo virtual, azul, nos propuso hace unos días participar en una idea: proponer una receta que se acostumbre a preparar en la casa de cada uno por estas fechas. Me pareció interesante, no sólo porque me encanta cocinar siempre que puedo, sino porque de este modo se pueden ver platos y propuestas diferentes, de distintos sitios. Así que el fin de semana pasado nos pusimos con la tarea, para hacer la foto que ilustrara la receta. La hemos llamado "carne de Peña" y es un plato que en alguna de las casas familiares nunca falta por esta época. El nombre se debe a que la receta nos la proporcionó hace muchos años la madre de una amiga que tenía ese nombre y desde entonces se viene haciendo la noche del 24. 


