viernes, 3 de diciembre de 2010

- CORRER LAS TABLAS POR S. ANDRÉS

Sucede cada año por esta época y lo vivimos el fin de semana pasado. La víspera de S. Andrés en la localidad norteña de Icod de los Vinos (Tenerife) tiene lugar una manifestación popular autóctona y muy peculiar. Aprovechando que es la época en la que se abren las bodegas para probar el vino nuevo del año, tiene lugar una práctica lúdica que consiste en deslizarse sobre una tabla a gran velocidad por las inclinadas calles del pueblo. Las "tablas de San Andrés", como se le conoce a esta tradición, tiene su origen en las labores relacionadas con la madera que desde tiempos remotos han ido manteniendo las personas de la localidad. Efectivamente, hay que remontarse hasta el siglo XVI para encontrar el origen de esta costumbre que deriva de la forma de transportar la madera desde un aserradero que estaba situado en la parte alta del pueblo. Las personas se colocaban en la parte posterior de los tablones de madera y ayudándose de unos remos de haya o brezo, iban dirigiendo la madera desde el aserradero hasta el pueblo. La tradición evolucionó y coincidiendo con la festividad de San Andrés, todo el pueblo y los visitantes (miles de personas de fuera que acuden al municipio durante esos días) participan de la fiesta de “correr las tablas y probar el vino nuevo. La víspera de San Andrés es el día más importante y cuando más se disfruta del ambiente festivo, tanto en las bodegas donde se abren las pipas con el vino nuevo del año, como en la calle, donde se colocan cantinas y chiringuitos en las que se asan castañas y se ofrece vino. Las calles más tradicionales por donde se corren las tablas son la de San Antonio, la del Salto, el Plano y l calle Hércules. Antes de tirarse cuesta abajo, la tabla se prepara, colocando la traviesa en la que se apoyan los pies delanteros y limando todas las aristas que pudieran hacer de freno. Se suele emplean sobre todo madera de gran resistencia, siendo una de las preferidas la tea de pino por la dureza y resistencia que ofrece. Para facilitar el deslizamiento de la tabla se suaviza la parte baja con aceite, sebo animal, grasa o cera de velas. La carrera no tiene un fin competitivo, sino que la única intención de los participantes es pasarlo bien. La diversión está asegurada tanto para los que corren las tablas como para los que observan, que si sitúan en las calles que en algunos momentos aparecen abarrotadas de espectadores. Al final de las calles se colocan unos neumáticos que se encargan de frenar la carrera de los participantes, dado que algunas calles como la del Plano tienen una pendiente muy pronunciada que hace que el choque contra las gomas sea muy espectacular. Yo este año no me tiré, pero si puedo asegurar que el vino de la Victoria estaba estupendo !!!

19 comentarios:

lluviaenelsilenciodelanoche dijo...

que precioso , leerte. ver las imagenes tienen tanto valor y sentimiento. recuerdos de ninez me provocan algunas..
simplemente hermoso y sensillo lleno de amor..

besos

lisebe dijo...

Que divertido es como si te tirases en trineo por la nieve, pero con tablas .. menos mal que al final te encuentras con los neumáticos para no hacerte daño.. Me encantan estas tradiciones que vienen de tan antiguamente, me imagino en el siglo XVI con la indumentaria diferente y sin asfalto..

Gracias por compartirlo querido Beker

Mil besos y feliz fin de semana

Encarni dijo...

Cuando yo era niña, nos tirabamos de las calles empinadas con este tipo de tablas pero le incorporabamos unas ruedecillas y frenabamos con los pies o con las manos, bueno, nos cargabamos de zapatillas...
Pero aquello se perdió.

Es una tradición bastante divertida, pero yo en este caso te hubiera acompañado a probar el vino :)

Un abrazo.

Javier dijo...

Hermosa tradición "Las tablas de San Andrés". No la conocía, pero lo has contado tan bien que es como si bajase por esas ramplas en una tabla.
La pena es no poder tomarme contigo unos vinos, ¡¡¡¡después de bajar la pendiente claro!!!!

Saludos.

Ligia dijo...

Nunca lo he visto, pero me imagino que debe ser todo un espectáculo. Y vinito y castañas, mmm...
Abrazos

E. Martí dijo...

Me encanta que perduren las tradiciones. Ya vés: ocio, turismo, gastronomía, juego... Es lo que queremos hacer la mayoría de la gente. El vinito en la buena mesa es excusa más que suficiente para compartir gratos momentos.
Vaya emoción bajar las calles en la tabla de S. Andrés... Al año que viene, no dejes de hacerlo.
No conocía esa tradición.
Las castañas me chiflan (y ese aroma que despiden, cuando se asan en la calle es de lo más evocador)
Un abrazo, amigo

AKASHA BOWMAN. dijo...

He de reconocer que lo había muchas veces en la televisión a través de reportajes o documentales, pero jamás supuse que se tratara de una tradición tan antigua.

No soy amante del vino, pero sí de las castañas, y añoro el olor a castaña recién asada que en los inviernos existía en las calles. En esta zona ya no se estila nada de eso, desgraciadamente.

Besos amigo y un saludo desde mi frío Norte peninsular

Cantares dijo...

Que maravilla
Me encantó el relato, no conocía nada de esta fiesta.
Me parece fabuloso que conserven las tradiciones.
Una copa de vino para mi por favor :)
Besos

María Socorro Luis dijo...

En mi país vasco, estas tablas, se llaman goitiberas (goit=arriba; bera=abajo)

Gusto en saludarte y un abrazo.

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Ahí corren peligro las posaderas. Supongo que más de uno se las habrá abrasadoraspadocoñoquedolor...
Por lo demás parece divertido... y buen vino.

Belkis dijo...

Desconocía esta divertida tradición que me recuerda a mi infancia. Gracias por permitirme conocerla y gracias por tu amistad y cariño.
Te dejo un abrazo inmenso Beker

Carla Kowalski dijo...

Que linda tradición! Ojala algún día pueda viajar y conocerlo.

Me gustaron mucho las imágenes, y como tu texto hace que disfrutes de lo que estas contando.

irene dijo...

Por lo que cuentas, y lo que he visto en el vídeo, debe ser muy divertido pero también algo peligroso, seguro que alguien habrá salido con algún hueso roto, no creo que yo tuviera valor para lanzarme. Lo que sí me apetecería serían unas castañitas asadas y tal vez una copita del vino de la Victoria, pero sólo una.
Un beso, Beker.

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Amo pasar a leerte y viajar un poco por tantos lugares tan hermosos...
Gracias por estar siempre
TQM!

Linda L. T. dijo...

Yo que vivo en otro país, encuentro divertida esta tradición porque es algo diferente a lo cotidiano. Lo mejor de todo es que con esas llantas que ponen, se puede proteger a quien se lanza con la tabla...jejeje!!

Gracias por compartirlo con tus amistades =)

Saludos desde México.

Marina Fligueira dijo...

¡Hola Beker! ¡Caramba que diversión más emocionante! Para lo más jóvenes claro. Es precioso conservar las tradiciones que... muchas se van perdiendo y uno siente esa añoranza profunda muchas cosas... valores que se van perdiendo. Por lo menos aquí en Galicia. Seguro que ese vinito estaría demasiado… ¡Pena de una copita! Gracias Beker, por compartir esa visión de un pasado lejano. Un abrazo. Se feliz.

alkerme dijo...

He sido una de las espectadoras...es muy bonito verlo...

Un saludo,

Aldabra dijo...

NI SE ME OCURRIRÍA TIRARME cuesta abajo, que miedo... sin duda debe ser divertido verlas.

Y muchas gracias por el brindis.

biquiños,

Calvarian dijo...

Ya vemos que el vino estaba bueno...Estaba.
Me encantan estas costumbres, aunque últimamente esta corriente de pseudoprogres defensores de lo que sea y vividores del cuento paradarporsaco a los demás se las estén cargando.
Espero que no aparezcan los defensores del pavimento, los neumáticos usados o las sufridas tablas de madera y os lo estropeen
SAludos