sábado, 24 de mayo de 2008

- CRONICA DE UN ENCUENTRO

Fue un día cualquiera, nada importante. Simplemente un día de septiembre en el que lucía el sol. Las cosas pasan a veces sólo porque la casualidad las agita y como en una mesa de billar, se producen encuentros fortuitos. Ni tan siquiera quiso que fuera un momento especial, ni reparó en su nombre indiferente, nada artístico, del que no sacó ninguna conclusión. La trascendencia de ese acto casi involuntario sólo la comprendió con el tiempo, cuando se repetía el deseo íntimo de hacer desaparecer el resto del mundo bajo un escalofrío que anticipaba el amor, cuando esperaba cada mañana en el mismo banco por la misma sonrisa en su universo particular imaginado que producía hasta vértigo, cuando entendió que no podía poner límites al presente y menos aún renunciar al futuro, cuando enlazaban miradas que duraban una eternidad o cuando le pidió que siguiera pintando su universo de colores bajo un cielo de estrellas tan infinito como la vida en ese momento. Quién sabe si ese primer encuentro no se convirtió en un lienzo en blanco en el que se fueron grabando mil sensaciones, todas con un sólo motivo, la fuerza del amor

5 comentarios:

ButTerfly^kisS dijo...

Tu vena romántica me conmueve y me encanta!!! ains..... En finss!!! Pues eso.. que un delicioso y tierno relato de estallido de colores.
Cuando llegue mi primer encuentro espero relatarlo tan bien como tu.
Mmmmm... o no..puede que me vuelva avariciosa y sólo quiera vivirlo para mi.
Esto va por capítulos?¿(imagínate mi cara con una sonrisa ancha, plisplis)porque ya estoy ansiosa por la segunda entrega.
Besos de mariposa.

beker dijo...

El primer encuentro es parecido al primer amor, es que el que más se recuerda...

carmen dijo...

Tal vez ese primer encuentro no sea el primero en el tiempo, pero sí el primero en nuestro corazón..
Un besiño:),
Carmen

http://anacosdecarmen.obolog.com/

beker dijo...

Querida carmiña, de los que dejan huella. Me alegré mucho de encontrarte aqui:) besos

entreluces dijo...

Imposible olvidar el primer amor con ese halo de candor, genuino, tan inocente...... como nunca hubo ninguno.