sábado, 15 de enero de 2011

- ENTRE DOS LUCES

Ramiro era un hombre de su tiempo, pero con la mirada puesta en el futuro. Así que vivía entre su realidad más inmediata y los ecos que le llegaban de fuera y que devoraba a través de la lectura que de cuando en cuando tenía la oportunidad de disfrutar, en medio de la calma y el horizonte. Se dormía feliz, vagando por un mundo imaginario que construía a base de retales y que pensaba algún día recorrer. Además de ocuparse del campo y del ganado, le apasionaba leer poesía y hasta en la manera de pasar las hojas, mostraba ese espíritu sosegado y soñador. También en su manera de andar y de moverse, cuando cruzaba el pueblo lentamente en su bicicleta que aunque vieja la tenía siempre como de estreno y subía el repecho con la media sonrisa y esa mirada distraída, llevando una rosa entre los labios para ir oliendo su sabor dulce, mientras respiraba hondo porque la vida era para él como un día luminoso. Por las tardes bajaba a jugar la partida al bar y aunque al salir su mujer siempre le advertía que le quería en casa “entre las dos luces”, casi siempre se entretenía, parándose con unos y otros, exprimiendo hasta el último momento la conversación con los amigos. Así que en una ocasión que se le hizo demasiado tarde y para evitar un disgusto con su señora, entró en casa con los brazos en cruz y con expresión muy seria, llevando una vela encendida en cada mano.

http://www.youtube.com/watch?v=OHWrudgCc3Q&feature=related

19 comentarios:

Carla Kowalski dijo...

Me gusta la descripción de este cuento. Tiene sabor a tiempo.
Excelente!

Maritza dijo...

Buen relato...con curioso final...

Abrazos!

Mar dijo...

Por no ver enfadada a la mujer, hizo lo que ella decía: llegar entre dos luces... porque interpreto que las 2 velas eran las 2 luces... jajaja

¡Qué buen cuento y qué bien narrado!...

Creo que ese hombre vivía lo más cercano a la felicidad...

Besos.

gaia56 dijo...

Delicioso tu relato. No hay nada como la tregua cotidiana para dejar el regusto de lo cercano a la felicdad.
Un beso.

MORGANA dijo...

Esa es la verdadera felicidad, exprimir cad momento del día.
Un millón de besos.

MIMOSA dijo...

Una hermosa manera de disfrutar la vida, en su más pura sencillez es donde se encuentra el sentido de la misma.
Bello relato y un espléndido final entre dos luces.
Besos.

Angeles dijo...

Ramiro un hombre que sabe vivir!!
Cuánto sabor en ese rato más, ahí se encuentran la felicidad y la sabiduría.
Un abrazo entre dos luces.

Cantares dijo...

Que divertido final
Me recordó a unos personajes de mi niñez que frecuentaban el bar del barrio, los miraba desde afuera mientras se escuchaban los comentarios de las vecinas.
Muy bueno, encantador.
Besos

María Socorro Luis dijo...

Qué hermoso micro-relato.

Un protagonista encantador y un final inesperado. Y un excelente narrador.

Muxu.

Ligia dijo...

Me imagino la cara de la señora...
Abrazos

Uka. dijo...

Entrañable esa convivencia y ese vivir;ya aprovechando cada minuto,cada cháchara de amigos,cada detalle de la naturaleza...
Y ese final ingenioso,me ha encantado de verdad.
Un beso.

Javier dijo...

"....en medio de la calma y el horizonte"
Con el cierre final de las dos velas.
Te aplaudo.

Saludos.

sedemiuqse dijo...

Es que las velas encendidas en cada mano dan mucho juego.

besos y amor

Pd

Me gusto

Alma naif dijo...

Estoy segura que ella no se enfadaría... porque me dió mucha ternura su actitud...
Seguramente serían pocas las veces que llega tarde a su casa...
Que bello relato mi querido amigo...
Me ha dejado una sonrisa en los labios!!!
Besos a tu alma bella y perdón por la tardanza en pasar por tu casa en la que siempre me siento a gusto!!!

HADALUNA dijo...

Entre dos luces todo se debe ver mejor, ¿no?, aunque sea luz de vela...
Me ha gustado la historia.

Besitos dulces.

Lucía dijo...

Excelente narración,Ramiro sabe vivir y como vivir.

Llegó como su mujer queria:..."entre dos luces", jajaja, me has dejado impactada con el final,¡buenísimo!!

Un gran abrazo, beker, amigo mío.

piruleta dijo...

jopelines, que texto más bonito querido amigo.
Quizás la vida se nos va en esos pequeños retales de gente que vas encontrando y q te hacen sentir bien, con tan solo hablar un rato... aunque luego esté esperando la señora esposa
un abrazo y me alegro de leerte por que siemmpre s un placer
lluis

Balovega dijo...

Buenas noches...

Un bello relato contado de una manera estelar...

Cuídate de la gripe amigo, un besito de lindos sueños

Belkis dijo...

Muy original relato. Me encantó la salida de llegar "entre dos luces". Cumplió con el mandato de su mujer.
Te dejo un abrazo Beker