miércoles, 21 de enero de 2009

- SENTIMIENTO GUANCHE (y II)


Pero una sombra se cruzó en su camino, Mayantigo, que furioso de celos le retó trafrique en mano. Acerina detuvo el duelo y les dijo: “por uno daría la vida, por el otro el mundo entero; no quiero sangre ni golpes, respeten mi deseo”. Les condujo hasta el Roque de Idafe, lugar sagrado en el interior de la Caldera de Taburiente donde se hacían ofrendas y donde tantas veces se había pedido por un buen parto o una buena cosecha. Acerina dijo: “Hoy pido que juren acatamiento de mi decisión. Mayantigo, mi cariño es de hermanos; a Tanausú le entrego mi amor
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Esa primavera no florecieron los dragos. Sanadores, adivinos y hechiceros pensativos presagiaron ­­que se aproximaban malos tiempos. Siempre el drago había anunciado por dónde vendrían las lluvias: si florecía por el sur, invierno lluvioso en la costa; si lo hacía por su cara norte, lluvia segura en el monte; y si florecía su copa entera, “lluvia segura nos espera”. Le preguntaron a los dioses y a los astros qué pasaría esa primavera, pero no sacaron nada en claro. Al comienzo del otoño, llegaron noticias preocupantes de Tazacorte, perteneciente al reinado de Mayantigo. Con las primeras luces del alba había desembarcado una gran tropa, proviniente de más allá del horizonte, con ropas metálicas tan duras como pedernales, con lanzas y espadas cortando el viento, para poner en jaque el orden, el equilibrio de la región y arrasar todo lo que se ponía a su paso. Era Alonso Fernández de Lugo que con la fuerza de las armas y con promesas falsas de recompensas logró firmar un pacto.
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No todos estaban de acuerdo, porque no querían renunciar a sus tierras, ni a sus dioses, ni a sus normas, ni a su lengua aborigen, ni a su libertad. Aquellos que se opusieron se refugiaron en las cumbres del reinado de Aceró bajo la protección de Tanausú. La lucha en los alrededores de la Caldera de Taburiente, lugar inhóspito para los extraños, fue terriblemente encarnizada. Tanausú se retiró con los suyos hacia las montañas para defender la Caldera. La compañía de Acerina le daba fuerzas y esperanzas para alcanzar la victoria. Cuando llegó el invierno se sintieron aislados; la isla cálida en la costa se hizo gélida en las alturas y los ancianos y los más débiles marcharon cansados a los reinos eternos. Pero aún en esas condiciones resistieron y Alonso Fernández de Lugo desistió de la campaña ante la imposibilidad de doblegar a los guanches, que se habían hecho fuertes en lo alto de la Caldera. Decía: “son como demonios, surgen como relámpagos bloqueando las sendas y las veredas, no podemos avanzar, hay que pensar en un plan”.
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Vendió como esclavos a los nativos que había hecho prisioneros consiguiendo grandes ganancias. Invitó a nobles y caballeros de España para ayudarle en la conquista, prometiendo que repartiría el botín según el caudal que cada uno aportara. De nuevo enfiló las naves hacia la isla y con nuevas armas y un infinito número de hombres arribó de nuevos en las costas de Benahoare. Con la ayuda del traidor Juan de la Palma (nativo de Tazacorte que hizo alianzas con los invasores y vendió a su pueblo por unos pocos privilegios), inició de nuevo el asedio y la captura de Tanausú y los guanches que le acompañaban. El invierno tocaba su fin y las últimas manchas de nieve en las cumbres hacía ya días que se habían borrado. Tanausú y los suyos seguían sin noticias del enemigo hasta que un día, un amigo de otros tiempos, hoy con nombre de cristiano, se presentó anunciando que traía nuevos y provechosos pactos y que debían negociar. Tanausú convocó en el tagoror a los ancianos y a sus guerreros para decidir si acudían a reunirse con los invasores. Después de mucho discutir, aceptaron la propuesta del emisario y lo dispusieron todo para acudir a la reunión.
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Tanausú con los mejores y los más fuertes guerreros bajó el barranco de Axerjo sin saber que se trataba de una trampa. Alonso Fernández de Lugo le esperaba, pero con la sola intención de capturar al rey guanche y hacerse definitivamente con la isla. Los dos mil hombres esparcidos por el inmenso barranco fueron acabando con los bravos guerreros de Tanausú, y los que no murieron bajo el acero fueron apresados. Tanausú luchó desesperadamente pero finalmente fue capturado y maniatado. Sus gritos de rabia e impotencia atravesaron la noche de un lado a otro de la isla. Le arrastraron hasta la costa y le encadenaron a una de las naves. Pocos sobrevivieron, uno de ellos un joven guerrero que escapó tragando su vivo llanto y renombró aquel camino, tantas veces transitado, Barranco de las Angustias. El navío puso rumbo hacia Cádiz, llevándose a Tanausú como esclavo. Tanta tristeza tenía al sentir la lejanía de su tierra, de su pueblo y de Acerina que a mitad de la travesía se negó a comer y a beber. Solamente abría su boca para repetir vacaguaré (traducido: quiero morir). El inmenso mar era para él casi una tumba.
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Al despertar el nuevo día y con las primeras luces del alba, Acerina conoció la trágica noticia del apresamiento de su amado. Su voluntad fue compartir destino con Tanausú, reunirse con él en el reino de los espíritus. Le pidió a Mayantigo que tapiara su cueva con ella dentro; que no dudara ni llorara porque ese era su deseo. Esperó su muerte recostada en el lecho donde en otros momentos sólo hubo suspiros y besos. Entre tanto Mayantigo, aún sabiendo que su amor no había sido correspondido, no podía superar la pérdida de su queridísima Acerina. Esperó con tristeza su muerte tan cerca que sólo los separaba una losa. Cuando escuchó su último aliento, rodó la losa y se encerró con ella, cumpliendo de este modo los augurios que habían predicho los brujos y adivinos. Y desde entonces cada año por esta época la Caldera se llena de flores de almendro para exaltar la belleza del amor más puro y luego en otoño se tiñe de rojos y ocres para recordar la sangre de los valientes que lucharon por su tierra, por su libertad y por sus sueños.

10 comentarios:

DAISY dijo...

qué hermosa literatura escribes!! vaya don mágico. A mí esto no se me da nada bien. Preciosa historia, me ha encantado. Besos

DRIADA dijo...

He iodo hablar de ellos, los dragos, su nombre ya me sonaba a árbol mágico pero lo que cuentas lo confirma. Me gusta mucho tu relato.
Gracias por tu comentario y un abrazo que espero repetir.

penélope dijo...

Estuve hace ya algunos años en tu
mágica tierra y me pareció increible que, en no muchos metros cuadrados, se dieran vegetaciones y paisajes tan diferentes....!que riqueza!.
La historia que describes, es la historia de los contrastes de este mundo...bondad, envidia, poder,protección a los seres queridos, tragedia,ternura, resistencia...y como telón de fondo
lo más grande....AMOR.
Es una bellísima historia de AMOR.
He disfrutado leyéndola como una niña.Gracias
Un beso

Lucía dijo...

Bella historia de amor , beker.
Preciosa leyenda de tus tierras.
Termino de leer todo de un tirón, antes imposible...
La canción de los Sabandeños, termina de bordar el relato:)
Un beso.

delaRosa dijo...

Estuve ahí hace poco; viajo a menudo a tu tierra a través de unos ojos que me la muestran con cariño, escucho los relatos que me cuenta un buen amigo y sé de los héroes guanches a través de sus palabras.
Reconozco el amor a una hermosa tierra por los sentimientos que me transmite y sé que la belleza que se me muestra es la gallardía de un corazón grande en el que caben muchas pasiones, afectos, emotividad... Un corazón guanche.

Un relato magnífico,de los que hacen bullir la sangre. Una exaltación al amor verdadero y precioso homenaje a la historia de un pueblo.
Porque no sólo en un poema se muestran los quereres y sin adornos de rima también se ama.

Un abrazo.

beker dijo...

gracias Daisy, Driada, penélope, Lucía, DelaRosaroja por haberse tomado el esfuerzo de leer hasta el final esta serie, un "bastante" larga, pero de la que me quedé satisfecho por mostrar un poquito de la historia y leyendas de mi tierra. Me alegra de que les resultara interesante a ustedes, porque eso ya es suficiente, además de gustarme a mi claro:). Seguramente habrá un profundo debate sobre qué cosas le interesa leer a la gente, pero por fortuna de esto no vivimos, así que lo dejaremos para mejor ocasión... que sigan bien y un gran abrazo

piruleta dijo...

Amigo Beker, me encantó tu entrada y tu relato. que bien te expresas, es bonito leerte. Noto que pones pasión en el escrito por que es tu tierra y son tus raíces...
Un abrazo.
Lluis

Mar y Sol(a veces tenue y otras no) dijo...

Gracias por compartir esa historia con nosotros.
En mi orilla dejé algo para ti
Un abrazo

mardelibertad dijo...

Historia mágica acompañada de una bonita canción.
Un abrazo

Elsacelsius dijo...

No conozco Tenerife y me encantaría...espero algúndía poder verlo